Algo personal pero que quiero compartir

No fuiste todo y no fuiste nada.
No recuerdo la exacta sensación de verte a lo lejos, sin atreverme a entablar una sola frase, ni una palabra, ni un saludo, esta claro que una actitud así haría que yo no existiera para ti, pero ¿quien diria?, ¿quien diria que realmente si lograba que tus ojos me observaran?, enterarme en su momento me genero una vergüenza, que ahora solo es un seco resentimiento, ¿por que no digimos nada cuando pudimos?, cuando aún no tenias novia, cuando aún tu mano estaba sola. Saberlo me removió el mundo, conocer esa verdad en una charla espontánea por mensaje, una tarde cuya fecha no recuerdo, pero estoy segura que no olvidaré, no imagine lo fuerte que se clavaria ese deseo en mi mente, seis años mi amor, seis años y ahí decidiste quedarte, aunque no lo quisieras. Recuerdo esa tarde de vez en cuando, efímero, pero a detalle, la charla más larga y constante de mi vida, ese día lo único que quería era más, hablar más, contar más, escuchar más tu linda voz, con ese tierno defecto de la s, que para mi era más que suma perfección, un deleite auditivo, así como tu olor, ¿por que tu suma presencia me parecia un deleite?, supongo que la idolatría lleno mi mente, ¿que esperar de esa virginadad?, de eso labios jamás tocados, de esa mente sin mansillar, una curiosidad más que pura, seguro contrastaba con tus sucios deseos, esos que me expresaste esa misma tarde, pequeño puberto, grato mi alivio de que no se cargará con detalles. Recuerdos llegan a mi mente, ese juego escolar, antes de la fuerte confesión, fue mi amiga quien tuvo la suerte de sentir tu olor de cerca, era curioso que ella me hubiera confiado que también le gustabas, dudo honestamente qué tanto como a mi. Esa vez me miraste ocasionalmente, me hablaste en broma, no supe que responder, en ese tiempo mi mente no era ingeniosa, supe tiempo después la repuesta perfecta, me pregunto si esa vez intentaste coquetear, pero yo no sabía ni que era eso. Desearía haberme incluido a ese juego de retos, quizá yo pude haber usado tu sudadera, no sabes la cantidad de veces que lo desee, sentir ese olor junto a mi piel, seguro era una sudadera muy calientita, de un color guinda bastante reglamentario, sin duda ese detalle también me llenaba de deseo, me enloquecia verte usándola, remangada hasta medio brazo, visualizar tus muñecas denudas, pero velludas, me avergüenza pensarlo, recordarlo con tal intensidad, como si volviera a ser esa niña de secundaria. Estoy segura de que lo intentaste, un par de veces, posiblemente te causaba curiosidad, confieso que era rara en ese tiempo, lo sigo siendo, la única diferencia es que ahora me conozco, me arrepiento de haber huido de ti, por que ahora lo único que quiero es buscarte, mal tiempo que estes tan lejos.
Recuerdo tus gustos, preguntándome si han cambiado, algunos que me contaste en esa charla, otros que solo mencionaste espontáneamente, tu insaciable deseo de lectura, tu autor preferido, Verne, solo he intentado leer uno de sus libros, sin mucho éxito. Tu gusto por el anime, tu destreza en basquet, la música que disfrutas, esa banda que una vez mencionó mi prima, pero que no puse atención hasta saber que era de tu conocimiento, sin duda con un repertorio digno de tu persona. Tu gusto en comida, ese deseo de participar en master chef, recuerdo que en su momento me invitaste a soñarlo, créeme que ahora que trabajo en cocina me arrepiento un poco de seguir el juego, sin duda habría sido una vivencia llena de estresa y adrenalina.
Antes de esa tarde corre por mi mente otro evento, uno que me acelera aun más el corazón, recuerdo esa cercanía, ese tacto, esos primeros segundos de la canción que apenas habíamos empezado, Romeo Santos será un recuerdo imborrable, es gracioso mencionarlo, “una aventura es mas divertida si huele a peligro”, frase que remarcó uno de tus amigos en mi presencia, supongo que lo deseabas, experimentar, aunque sin atreverte realmente, no voy a negar que ese respeto igual me resulta atractivo, estoy segura que a ellos ya les habrías dicho, también estoy segura que el asunto se alineó a mi favor, la altura, la ausencia de tu novia, cosas que uso la profesora de artes para alinearnos en el plan de bailar bachata en un evento escolar, cosa que jamás se cumplió. Que dulce sueño volver a bailar contigo, eso tampoco se te daba mal, y era la perfecta razón para tocar tu mano, sentir tu aroma, y mantener una cercanía que hasta la fecha me suena encantador. Creo que es el recuerdo que más me despierta la emoción de tenerte a mi lado. Detesto no olvidar algo que no existió, que posiblemente no existirá, odio estar barada en esa carretera, deseando volver por un camino que ya no existe.
Por fin la casual tarde, yo solo estaba aburrida, sin ganas de hacer la tarea, sin idea de lo que desencanedaria ver tu contacto en mi celular, con apenas seis mensajes, entrar y escribir una estúpida pregunta “¿sabes como abrir una charla sin un hola, como estas?”, e imitar tu estúpida respuesta, “dile un hola, me gustas”, que divertido recordar algo que seguro ya olvidaste, pequeño idiota, que ocurrencias. Charlar como si nada después de eso, dejando en tu mente la pregunta ¿sera solo un juego?, hasta que decidiste preguntar si era verdad, por que sentías algo similar, y en ese momento todas las dudas que teníamos se despejaron, dejando un hueco de resentimiento por no haberlo soltado antes. Jódete, como odio no olvidarte. Maldito genio, me haces sentirme una arrastrada. Tras esa bonita tarde todo volvió a ser un nada, te fuiste del estado, te busque, me olvidaste, te recordé, te volví a buscar, me hablaste, y volviste a desaparecer, en parte fue bueno, no se si solo es desinterés o realmente sabes que me haría daño saber que ahora en tu vida había nuevas personas, que formabas conexiones mejores de las que en algún momento pudimos tener, me da rabia, me duele, me duele no tenerte, buscarte, desearte, debo controlarme, o volveré a ser una arrastrada, pero… sencillamente no soy como tu, no meto a personas en mi vida, no me gusta, me quedo parada en la autopista observando a los autos pasar, deseando que regreses, ¿y si me meto en la magia para lograrlo? que estupidez desear algo que no pasara, soñar algo perfecto que no existirá, por que no hay perfectos, aunque mi tonta ilusión me haga creer que tu lo eres. Estas en mil canciones, estas en los recuerdos, estas en las comparaciones, estas en el romance, estas en los libros, estas en el baile, estas en mi mente, pero no estas en mi vida… ¿de que sirve desearte tanto?. Aunque no, no soy estúpida por querer ese amor que alguna vez dejaste, no soy estúpida, aunque te haya convertido en mi estándar, no eres reemplazable, pero puedo intentar… aunque no lo desee, ya lo intente, solo debo esperar, ser paciente, dejar de llamarte amor, por que no eres eso en mi vida, no eres el estandar, no deberías serlo. Sinceramente no sé si algún día llegare a olvidarte, pero quizás puedas convertirte en un recuerdo más digerible, ¿acaso tu ya me olvidaste? supongo que yo si logre no ser nada, aunque dudo que eso cuente como logro. Solo puedo pedir que desaparezcas de mi vida, tal como lo hicieron las personas que conocí en ese tiempo, a excepción de dos, claro, que ahora significan una gran y hermosa parte de mi vida, aunque seguro no te importan mucho mis cursilerias, eres parte de ellas, y siento que ni así te interesarían. La vida lastima Cede, menos de lo que hacen las personas, eso lo puedo asegurar, y lo que junta eso a la perfección son los recuerdos, por eso me has lastimado, me sigue doliendo no tenerte, ¿es siquiera eso coherente?, me gustaría que pudieras volver a notarme, y está vez esperando que yo me de cuenta, que lo vea a tiempo, no quiero volver a perder algo así, pero tampoco quiero intentar con algo diferente, siento que la soledad en tu ausencia es mejor, no quiero dejarte, ¿puedes quedarte?, ¿puedes volver?, estoy segura que podríamos intentar de nuevo ese baile, aprender más, cocinar juntos, y espero que me regañes por mi mal uso de herramienta, podrías contarme alguna historia, algo entrañable de tu anime favorito, o tu historia preferida del buen Verne, incluso podrías contarme durante horas algo sobre tu carrera, con todo y esos términos rebuscados que pasaré buscando en páginas de diccionarios, asi como te busco en mis recuerdos, esos que no son sencillos de incinerar… te extraño, extraño eso que fuimos, y eso que no fuimos, vuelve a llamarme linda por favor, es más, dame uno de esos apodos empalagosos que tanto detesto, repitelo cada mañana antes de hablarme sobre tus sueños, antes de enviarme alguna cancion, antes de esas charlas curiosas que logramos tener, que seguro habríamos logrado tener, por favor déjame repetir esa tarde un millón de veces, estoy segura que me enamoraría cada una de ellas, dame el derecho y el placer de volver a escuchar tu risa, esa que ya no recuerdo… ¿y si realmente solo eres un recuerdo?, ¿sigues siendo tú? solo… déjame saberlo por favor, de verdad te lo ruego, volvamos a conocernos Cede.

Buenas. Gracias por compartir.

Me dió un poco de dolor de cabeza debo admitir. Omitir tantos signos de puntuación denota que fue escrito de un tirón, no para gustar, sino para desahogarte.

Te digo mi opinión honesta. Es muy bueno, no está mal, solo está crudo y con un poco de edición se puede conseguir mejorar (si es tu intención)

Yo pasé por algo similar, en el colegio era un chico tímido y me gustó una chica a la que nunca le dije nada. Cuando ya éramos adultos (ella ya estaba casada y con hijos) me confesó que siempre gustaba de mi jajajajaja. Sí me dolió pero ahora me produce cierta risa. Me repetí que eso nunca me volvería a pasar y mi esposa se sorprendió mucho cuando le conté esa historia.

Gracias por compartir y hagas lo que hagas, no dejes de escribir!