Asesinato en la Ciudad de las Palabras (resubido)

Hola,

vuelvo a subir este relato.

La primera vez no se copio correctamente y parte del relato se quedo sin publicar.

Es el primer relato que publico en Internet en mucho tiemo, algo mas de dos años.

Me gustaria que me comentarais que os parece.

Un saludo

La sala de estar era grande, y ciertamente cómoda. Los primeros rayos del sol matutino comenzaban a alzarse.

El detective estaba sentado en un de los confortables sillones, con los ojos en el cielo. Su semblante era pensativo.

En el otro lado de la estancia el doctor estaba terminando de desayunar.

  • A leído la noticia de la portada?.- pregunto el doctor mientras daba buena cuenta de una tostada.

  • Aún estoy lamentando la media hora que he perdido al leerla.- respondió el detective.

El detective miró al doctor.

  • Me alegro de que haya desayunado usted bien, pues sin duda pasaremos buena parte de la mañana fuera.

El doctor miró al detective, sorprendido.

  • ¿Espera usted a alguien?

En ese momento llamaron a la puerta. Tres golpes fuertes, que delataban urgencia.

El detective se levantó de un salto.

  • Ya voy yo.- dijo, ante el sobresaltado doctor.

Con pasos rápidos el detective fue a la entrada.

  • Agente?.- saludó el detective.

  • Se solicita su presencia en comisaría, y la del doctor también.- la voz fría dejaba claro que no era una petición.

(Media hora más tarde, en comisaría…)

El inspector tenía ante si el periódico del día, y lo miraba perplejo.

El detective miraba al inspector con una frialdad digna del hielo.

  • Un asunto extraño.- acertó a decir el inspector.
  • Ciertamente.- respondió el detective.

Transcurrieron unos minutos de silencio incómodo…

  • Podría ser conveniente aclarar el asunto.- dijo finalmente el inspector
  • Eso mismo pensaba yo.- contestó inmediatamente el detective.- Ya le mantendremos informado.

El detective salió a la calle con una velocidad que sorprendió al inspector y al doctor.

El detective comenzó a caminar por la calle, el dirección al parque. El doctor apresuró el paso hasta alcanzarlo.

  • No cree que el inspector debería pedirnos formalmente que investiguemos este asunto?.- preguntó el doctor.
  • Amigo mío, no solicitemos al inspector un sobre esfuerzo que esta claramente por encima de sus capacidades. Bastante es que en ocasiones logre realizar alguna de sus funciones de forma mínimamente aceptable.- contestó el detective.
  • Cree usted que el lugar del crimen tiene alguna relación con la víctima?.- pregunto el doctor

El rostro del detective se ensombreció.

  • Es evidente que sí.- contesto, con voz seca.

Una gran cantidad de curiosos llenaban los alrededores de la zona. Algunos parecían muy impresionados por la presencia de un cuerpo.

El detective y el doctor se abrieron paso poco a poco.

  • ¡Por fin!, ya esta usted aquí!.- un agente miro aliviado al detective
  • Buenos días, agente.- contestó el detective.

El detective hizo un gesto hacia el cadáver.

  • Que sabemos de nuestro amigo?.

El agente lanzó una mirada de incomprensión al detective.

  • Cinco puñaladas, quizás se encontró con algún ladrón. Pero pasen ustedes, y vean.

El doctor se acercó al cadáver y comenzó a examinarlo.

El detective comenzó a examinar sus alrededores y a caminar por la plaza.

Tras unos minutos de examen, el doctor se acercó al detective.

  • Y bien?.- preguntó el detective.

  • Cinco puñaladas, cuatro de ellas mortales. Una es una herida importante pero no fatal.- afirmó el doctor.

El detective contempló el cadáver.

  • Dígame, doctor, que ve en nuestro desventurado amigo?.- pregunto el detective.

  • Sus ropas son buenas.- empezó el doctor.

  • Ciertamente.- respondió el detective.

  • Y este bastón… es muy bueno, debe ser de los caros.

  • Muy bien.- respondió el detective.

  • Quizás fuera un regalo, es un bastón muy elaborado.

  • ¡Por mi vida, se está usted superando!.- respondió el detective, muy contento.

  • Gracias, me he dejado algo?.- el doctor estaba muy complacido.

  • Casi todo, mi buen amigo.- contestó el detective.

El doctor miró al detective con gran sorpresa.

  • Observe sus ropas, no es nada que este de moda en este momento en nuestra ciudad. Pero las telas son de excelente calidad. Observe sus manos, están muy bien cuidadas, sin duda se dedicaba a tareas de importancia. Se trata de alguien que ha venido a nuestra ciudad por un tiempo por motivos de trabajo, pero con la intención de volver a su ciudad una vez lo concluya. Observe su calzado, en absoluto adecuado para caminar por un lugar como este ni tampoco por los alrededores, lo han traído aquí. Lo cual a su vez nos dice que este no es el lugar del crimen. Pero lo más importante es que sus asesinos lo trajeron aquí para ocultar sus intenciones.- respondió el detective.

  • Sus asesinos?.- pregunto el doctor.

  • En efecto, porqué asestar varias puñadas mortales cuando con una sola basta?. Cada uno de ellos quería hacer bien su trabajo. En cuanto a la quinta herida es evidente que su autor tiene poca experiencia arrebatando la vida.- respondió el detective.

  • Y porque lo han traído aquí?.- preguntó el doctor.

  • Que edificios importantes ve usted desde esta plaza?.- preguntó el detective.

  • Veo varios.- respondió el doctor, desconcertado.

  • Le llama la atención algo?.- preguntó el detective, con una sonrisa.

El doctor miró a su alrededor, desconcertado.

  • No veo nada en especial, debería fijarme en algún edificio en concreto?.- el doctor estaba desconcertado.

El detective miró al doctor con una sonrisa.

  • Cuando construyeron esta plaza, hace varios cientos de años, lo único que buscaban era un lugar de descanso para las gentes que vivían en la zona. Lo mismo sucedió en otras partes de la ciudad. Sin embargo, con el paso de los años la mentalidad cambió, y surgió la necesidad de honrar por los siglos de los siglos a nuestros ciudadanos ilustres.- indicó el detective.

  • La pregunta, mi querido amigo, no es que edificios importantes ve. La pregunta es cuál no ve. Y el jefe de los secuaces que pusieron fin a la vida de nuestro amigo conoce la respuesta.- afirmó el detective.

  • Un edificio importante que no se ve?.- el doctor estaba desconcertado.

  • Así es, han traído a nuestro amigo hasta este lugar para que ocultar a la vista cuál es su objetivo.- afirmó el detective.

  • De que edificio está hablando usted?.- pregunto el doctor.

  • Piense en ello: tenemos varias fiestas muy importantes, pero una de ellas es la más importante. Y en esa fiesta… celebramos… la existencia de?..- indicó el detective.

El doctor palideció.

  • No puede estar usted hablando en serio…- dijo el doctor.

  • Completamente.- respondió el detective.

El doctor estaba mudo de la impresión.

  • La Torre de la Pluma, nuestro edificio más importante, es el único edificio importante que no se ve desde esta plaza. Van a intentar robar el tesoro más valioso de la Ciudad de las Palabras, van a intentar robar la Enciclopedia.- afirmó el detective.

El doctor continuaba en silencio, impactado.

  • Cuando sea el momento informaremos al inspector.- dijo el detective.- En todo caso nuestro amigo aún debe responder algunas preguntas.

El detective procedió a examinar el cuerpo.

Tras unos minutos el doctor consiguió recuperarse de la impresión.

  • Ha averiguado algo?.- preguntó el doctor, con voz temblorosa.

El detective miró al doctor.

  • Me alegro de que se esté recuperando.- comentó, aliviado.- Ya conozco nuestra próxima parada.

Minutos después, el detective y el doctor caminaban hacia una de las áreas más concurridas y elegantes de la Ciudad de las Palabras.

  • Que estamos buscando, exactamente?.- preguntó el doctor.

  • Sospecho que nuestro amigo tenía una importante cena de negocios.- comentó el detective.

  • Que le hace pensar eso?.- inquirió el doctor.

  • Las manchas de tierra de su calzado. Tierra de muy buena calidad, bien abonada y bien regada. Procede de una de las zonas más distinguidas de nuestra ciudad, en la cual podemos encontrar una interesante oferta gastronómica que satisface los paladares más exigentes. Muchos asuntos importantes se tratan en las mesas de esos establecimientos.

El doctor no quiso preguntar nada más, pues el detective estaba sumido en sus pensamientos.

Tras una larga caminata llegaron a un lujoso restaurante. El doctor contempló con asombro todo lo que le rodeaba: manteles impecables, copas casi transparentes, servilletas perfectamente dobladas, una cubertería perfectamente alineada, tapices magníficos, una delicada iluminación… unos arbustos delicadamente podados completaban el ambiente.

El detective solicitó la lista de clientes de la última semana. Al cabo de unos minutos uno de los empleados se la proporcionó.

El detective leyó los nombres, uno a uno. Al llegar a la mitad de la lista su rostro se ensombreció.

  • Estas dos personas, ¿qué mesa ocuparon?.- preguntó el detective.

El empleado indicó una de las mesas, situada al fondo.

El detective miró todas las mesas, con detenimiento.

  • No le robo ni un minuto más de su tiempo, gracias por atendernos.

El empleado se despidió y se fue.

El detective salió con paso rápido del restaurante, seguido del doctor.

  • Que sucede?.- preguntó el doctor.

  • Es de vital importancia que hablemos con el inspector lo antes posible.- respondió el detective, apresurándose.

  • Ha descubierto la identidad de la víctima?.- se sorprendió el doctor.

  • Me temo que más que eso.- contestó en voz baja el detective.

  • Parece que se trataba de un negocio muy importante.- dijo el doctor.

  • Piense en ello: el restaurante en el cual se han reunido, una vida acomodada, dedicado a negocios de gran importancia, frecuenta establecimientos para bolsillos generosos, reserva mesas discretas… y su acompañante sin duda también se dedica a asuntos muy importantes.

  • Quien cree que puede ser?.- preguntó el doctor.

  • Amigo mío, ahora mismo lo más urgente es hablar con nuestro querido inspector. Y confiar en los cielos para que comprenda la situación.- contestó el detective.

(Una hora después, en comisaría…)

  • La víctima es uno de los principales proveedores de la Corona?.- el inspector estaba muy sorprendido.

  • Se reunieron para tratar algún nuevo pedido. Cuando el cliente es un alto funcionario de la Corona toda precaución es poca, de ahí que solicitaran una de las mesas más discretas del restaurante. Por desgracia esos locales también atraen a gente interesada en los asuntos ajenos. Sin duda conocía información privilegiada, toda una tentación para ladrones interesados en grandes botines. Tras salir del restaurante fue capturado, pero se negó a hablar porque era
    consciente de la importancia de la información que conocía. Tuvo que elegir entre la lealtad o la vida, y lamentablemente ya conocemos la respuesta.- contestó el detective.

El inspector estaba perplejo.

El doctor miraba al detective.

  • Le sugiero que organice un dispositivo para impedir el robo.- recomendó el detective.

Transcurrieron unos minutos de silencio incómodo…

El detective decidió irse.

  • Bien, inspector, confío en que nuestro trabajo le resulte de utilidad.- dijo el detective.

  • Sí… gracias, gracias.- respondió el inspector. No parecía estar seguro de que hacer.

Unos minutos después, el detective y el doctor caminaban de regreso a casa.

  • Cree que el inspector logrará impedir el robo?.- preguntó el doctor.

  • Me temo que el privilegio de conocer lo que sucederá en el futuro pertenece a Dios, y a nadie más.- contestó el detective.

Y poco a poco los últimos rayos del Sol cedieron paso a la luz de la Luna.

(FIN)