Asesinato en la Ciudad de las Palabras

La sala de estar era grande, y ciertamente cómoda. Los primeros rayos del sol matutino comenzaban a alzarse.

El detective estaba sentado en un de los confortables sillones, con los ojos en el cielo. Su semblante era pensativo.

En el otro lado de la estancia el doctor estaba terminando de desayunar.

  • A leído la noticia de la portada?.- pregunto el doctor mientras daba buena cuenta de una tostada.

  • Aún estoy lamentando la media hora que he perdido al leerla.- respondió el detective.

El detective miró al doctor.

  • Me alegro de que haya desayunado usted bien, pues sin duda pasaremos buena parte de la mañana fuera.

El doctor miró al detective, sorprendido.

  • ¿Espera usted a alguien?

En ese momento llamaron a la puerta. Tres golpes fuertes, que delataban urgencia.

El detective se levantó de un salto.

  • Ya voy yo.- dijo, ante el sobresaltado doctor.

Con pasos rápidos el detective fue a la entrada.

  • Agente?.- saludo el detective.

  • Se solicita su presencia en comisaria, y la del doctor también.- la voz fría dejaba claro que no era una petición.

(Media hora más tarde, en comisaria…)

El inspector tenía ante si el periódico del día, y lo miraba perplejo.

El detective miraba al inspector con una frialdad digna del hielo.

  • Un asunto extraño.- acertó a decir el inspector.
  • Ciertamente.- respondió el detective.

Transcurrieron unos minutos de silencio incómodo…

  • Podría ser conveniente aclarar el asunto.- dijo finalmente el inspector
  • Eso mismo pensaba yo.- contesto inmediatamente el detective.- Ya le mantendremos informado.

El detective salió a la calle con una velocidad que sorprendió al inspector y al doctor.

El detective comenzó a caminar por la calle, el dirección al parque. El doctor apresuró el paso hasta alcanzarlo.

  • No cree que el inspector debería pedirnos formalmente que investiguemos este asunto?.- pregunto el doctor.
  • Amigo mío, no solicitemos al inspector un sobre esfuerzo que esta claramente por encima de sus capacidades. Bastante es que en ocasiones logre realizar alguna de sus funciones de forma mínimamente aceptable.- contesto el detective.
  • Cree usted que el lugar del crimen tiene alguna relación con la víctima?.- pregunto el doctor

El rostro del detective se ensombreció.

  • Es evidente que sí.- contesto, con voz seca.

Una gran cantidad de curiosos llenaban los alrededores de la zona. Algunos parecían muy impresionados por la presencia de un cuerpo.

El detective y el doctor se abrieron paso poco a poco.

  • ¡Por fin!, ya esta usted aquí!.- un agente miro aliviado al detective
  • Buenos días, agente.- contesto el detective.

El detective hizo un gesto hacia el cadáver.

  • Que sabemos de nuestro amigo?.

El agente lanzó una mirada de incomprensión al detective.

  • Cinco puñaladas, quizás se encontró con algún ladrón. Pero pasen ustedes, y vean.

El doctor se acercó al cadáver y comenzó a examinarlo.

El detective comenzó a examinar sus alrededores y a caminar por la plaza.

Tras unos minutos de examen, el doctor se acercó al detective.

  • Y bien?.- pregunto el detective.

  • Cinco puñaladas, cuatro de ellas mortales. Una es una herida importante pero no fatal.- afirmo el doctor.

El detective contempló el cadáver.

  • Dígame, doctor, que ve en nuestro desventurado amigo?.- pregunto el detective.

  • Sus ropas son buenas.- empezó el doctor.

  • Ciertamente.- respondió el detective.

  • Y este bastón… es muy bueno, debe ser de los caros.

  • Muy bien.- respondió el detective.

  • Quizás fuera un regalo, es un bastón muy elaborado.

  • ¡Por mi vida, se está usted superando!.- respondió el detective, muy contento.

  • Gracias, me he dejado algo?.- el doctor estaba muy complacido.

  • Casi todo, mi buen amigo.- contesto el detective.

El doctor miró al detective con gran sorpresa.

  • Observe sus ropas, no es nada que este de moda en este momento en nuestra ciudad. Pero las telas son de excelente calidad. Observe sus manos, están muy bien cuidadas, sin duda se dedicaba a tareas de importancia. Se trata de alguien que ha venido a nuestra ciudad por un tiempo por motivos de trabajo, pero con la intención de volver a su ciudad una vez lo concluya. Observe su calzado, en absoluto adecuado para caminar por un lugar como este ni tampoco por los alrededores, lo han traído aquí. Lo cual a su vez nos dice que este no es el lugar del crimen. Pero lo más importante es que sus asesinos lo trajeron aquí para ocultar sus intenciones.- respondió el detective.

  • Sus asesinos?.- pregunto el doctor.

  • En efecto, porque asestar varias puñadas mortales cuando con una sola basta?. Cada uno de ellos quería hacer bien su trabajo. En cuanto a la quinta herida es evidente que su autor tiene poca experiencia arrebatando la vida.- respondió el detective.

  • Y porque lo han traído aquí?.- pregunto el doctor.

  • Que edificios importantes ve usted desde esta plaza?.- pregunto el detective.

  • Veo varios.- respondió el doctor, desconcertado.

  • Le llama la atención algo?.- pregunto el detective, con una sonrisa.

El doctor miró a su alrededor, desconcertado.

  • No veo nada en especial, debería fijarme en algún edificio en concreto?.- el doctor estaba desconcertado.

El detective miró al doctor con una sonrisa.

  • Cuando construyeron esta plaza, hace varios cientos de años, lo único que buscaban era un lugar de descanso para las gentes que vivían en la zona. Lo mismo sucedió en otras partes de la ciudad. Sin embargo, con el paso de los años la mentalidad cambio, y surgió la necesidad de honrar por los siglos de los siglos a nuestros ciudadanos ilustres.- indico el detective.

  • La pregunta, mi querido amigo, no es que edificios importantes ve. La pregunta es que cuál no ve. Y el jefe de los secuaces que pusieron fin a la vida de nuestro amigo conoce la respuesta.- afirmo el detective.

  • Un edificio importante que no se ve?.- el doctor estaba desconcertado.

  • Así es, han traído a nuestro amigo hasta este lugar para que ocultar a la vista cuál es su objetivo.- afirmo el detective.

  • De que edificio está hablando usted?.- pregunto el doctor.

  • Piense en ello: tenemos varias fiestas muy importantes, pero una de ellas es la más importante. Y en esa fiesta… celebramos… la existencia de?..- indico el detective.

El doctor palideció.

  • No puede estar usted hablando en serio…- dijo el doctor.

  • Completamente.- respondió el detective.

El doctor estaba mudo de la impresión.

  • La Torre de la Pluma, nuestro edificio más importante, es el único edificio importante que no se ve desde esta plaza. Van a intentar robar el tesoro más valioso de la Ciudad de las Palabras, van a intentar robar la Enciclopedia.- afirmo el detective.