Terminé de escribir mi segundo cuento y quiero compartirles un fragmento de un duelo. Abro este hilo para pedirles consejos, trucos o técnicas que ustedes usen al escribir combates en prosa.
Me gustaría saber su opinión sincera: ¿Está bien escrito? ¿Se entiende el ritmo? ¿Qué mejorarían?
Contexto de la escena:
- Género: Fantasía oscura.
- Situación: Los personajes están atrapados en el séptimo piso de una mazmorra y necesitan escapar.
- Personajes: Lorcan (una guerrera enana) y Eldric (un cartógrafo humano).
Fragmento:
Lorcan extendió el brazo izquierdo hacia Eldric y lo apartó atrás de ella. Puso su hacha hacia abajo casi tocando el fango haciendo una guardía baja.
Emergieron de la oscuridad 3 trasgos de cada pasillo, armados con hachas oxidadas y lanzas con punta de hueso. Los trasgos empezaron a hablar con sus rugidos y bramidos hacia Lorcan.
Lorcan replicó con un gruñido y un escupitajo al suelo.
Todos los trasgos al unísono dieron un grito que resonaba en las ramas del bosque, mientras tenían los brazos en el aire agitando sus armas.
Eldric alcanzó a vislumbrar el rostro impertérrito de su compañera esperando el primer trasgo que se atreviera a dar un paso al frente. Tenía un nudo en el estómago, con los gruñidos de los trasgos que no paraban y ver las armas de hueso que parecen de humano; hacían que le dieran arcadas.
Los hacheros trasgos se pusieron en fila blandiendo el óxido que llamaban armas, mientras dos lanceros se movían hacia los flancos de Lorcan y el último lancero una hembra embarazada; estaba en el medio en caso que la enana intentara ir detrás de la formación.
Entre todo ese caos y gruñidos de los trasgos. Lorcan tomó un respiro mientras cerraba los ojos un momento y los abrió.
Sus vidas le pertenecen.
El hacha de Lorcan silbo contra el aire, tajando en el estómago a dos de los trasgos que blandían el hacha. El tercero que no tenía las tripas en la mano se abalanzó contra Lorcan gritando, lo atrapó en el medio del aire con el hacha y lanzó contra el lancero del flanco izquierdo.
Empezó a hacer un molinete con el hacha manteniendo su piernas al ritmo que dictaba el soneto del metal contra el viento, los trasgos tropezaban ante el ritmo y empezaban a caer en el piso degollados y cercenados.
Solo quedaba el lancero de la retaguardia, cargo hacia la enana que estaba firme y en una postura relajada esperando al trasgo. El hueso de lanza se fragmenta al momento de chocar contra el peto, Lorcan lo golpeo con el ojo del hacha en el esofago. Poco puede hacer el Lancero que caer y poner sus manos al frente esperando un poco de piedad.
Sonó la última nota de la balada sangrante contra el cráneo del Lancero.
Eldric la miraba cubierta de sangre y los trasgos alrededor, los ojos de Lorcan lo voltearon a ver; brillaba el esmeralda en la oscuridad y se fue desvaneciendo cuando se acercó con la antorcha.
—¿Estás bien? —dijo Eldric.
— ¿Qué tan lejos está el lugar donde vamos hacer el campamento? —dijo Lorcan mientras recuperaba su aliento.
— Pasillo izquierdo creo que unas 20 varas reales.
Lorcan asiento y siguió liderando hacia el pasillo izquierdo.