Crónicas desde el Infierno

Les traigo la primera pagina de un novela en construcción. Es una novela coral. Gracias por leerla.


Lo primero que hice fue lavar el cuchillo. Me irritó encontrarlo en el cajón, guardado pero sucio. Aún tenía restos de comida pegados al acero. Le restregué con fuerza la esponja hasta que la hoja recuperó su brillo. El chorro de agua del grifo terminó de limpiar las impurezas. Saqué la fruta del refrigerador y la puse sobre la tabla de madera. Sintonicé las noticias y me puse a desollar la piña.

Las noticias de la guerra acaparaban los telediarios. Me pregunté si hay otra especie, además de la humana, que guarde entre las costillas ecos de guerra y violencia como nosotros. Siempre encontraremos la forma de convertir a nuestro vecino en el enemigo.

Laura llegó al comedor y ocupó una de las sillas. Lo primero que vino a mi mente fue la frase de ¡Salvese quien pueda!, aunque estaba claro que yo no podría hacerlo. Había una furia contenida en su mirada. Sí fuesen pistolas ya estarían vacíos sus cargadores. Abrió su laptop y comenzó a trabajar.
Está clase de Pax Romana que sostiene Laura con su hegemonía emocional soslaya la tranquilidad que esperaba encontrar en rebanar fruta.

Traté de espantar una mosca con el filo del cuchillo y arrojé sin querer el zumo de la piña hasta la tapa de un cuaderno de Laura.

–Lo siento.