Estoy escribiendo un libro y necesito lectores beta y gente sincera que critique lo que escribo

¡Hola a todos!

Estoy buscando lectores beta y críticas constructivas para el Prólogo y dos primeros capítulos de mi novela Caos, una historia que mezcla Thriller Tecno-Apocalíptico y Distopía Política

Estoy en una etapa donde necesito ojos frescos y sinceros que me ayuden a identificar tanto lo que funciona como lo que necesita mejorar: ritmo, personajes, estilo, coherencia, impacto emocional… ¡todo lo que puedan aportar será bienvenido!

He publicado los capítulos en Wattpad para facilitar la lectura:

https://www.wattpad.com/story/86840706-caos

Si te animas a leerlos, agradeceré cualquier tipo de feedback, ya sea detallado o general. Y si te atrapa, ¡con gusto te compartiré más!

CAOS
K.A. SOLÓRZANO

PRÓLOGO

Los tubos fluorescentes eran la única fuente de luz en aquel laboratorio subterráneo. El bullicio urbano, apenas un eco sepultado bajo toneladas de roca. En las entrañas de la montaña, los únicos sonidos eran los pitidos hipnóticos de los ordenadores: un latido electrónico, constante, frío, casi humano.

—Archivo encontrado —dijo la voz metálica en su auricular—. ¿Desea iniciar la carga?

Más allá de esa sala, las risas de los científicos rebotaban por los pasillos. Se felicitaban, se abrazaban. Después de años de simulaciones, fallos y silencio, el proyecto estaba listo. En cuestión de minutos, sería liberado.

—¿Desea iniciar la carga? —repitió la inteligencia artificial.

—Sí —respondió él, sin apartar la mirada de la pantalla.

Treinta y cinco años. Un ingeniero bioquímico e informático prodigioso. Un hombre que había visto su rostro en portadas científicas y listas de vigilancia militar. El arquitecto de APOPHIS, un virus diseñado para devorar todo dispositivo con procesador, apagar las redes, hundir satélites, y reescribir el orden mundial en unos y ceros.

A veces se preguntaba cuándo cruzó la línea. Quizá fue a los quince, cuando las universidades del mundo lo rodeaban como tiburones. O cuando aceptó la oferta rusa: educación, poder, dinero para su familia… y algo más valioso aún. Respeto. No como una herramienta, sino como mente brillante. Como estratega.

Ahora estaba de vuelta en su país. En ese búnker de concreto armado. En la víspera del colapso.

—Tarea realizada correctamente. Esperando orden para enviar —dijo la voz—. ¿Desea enviar el correo?

Un correo. Un mensaje para unos pocos. Una forma de salvar a quienes no debían morir. El consuelo de los culpables.

—No puedo ver hacia atrás —murmuró.

Activó el envío.

—Señor —dijo una voz exaltada al otro lado del canal—. Son las 12:55pm Estamos listos. Esperamos su confirmación para liberar los códigos del proyecto APOPHIS.

Lo sabía. Lo había planeado. Pero una duda viscosa se le alojaba en el pecho. ¿Y si no era suficiente?

Si veo hacia atrás, estoy perdido —pensó.

Activó el micrófono general.

—Señores, ha llegado el momento, a partir de las 1:00pm APOPHIS ha sido liberado. Tomen sus posiciones y ejecuten la fase uno del Proyecto AKLHYS.

El laboratorio quedó en silencio. Por un segundo, pareció que la humanidad entera contenía el aliento.

Roger tecleó los últimos comandos. La pantalla parpadeó. Cuatro terminales se iluminaron al instante.

Y entonces, sin alarde, sin alarmas, la suerte del mundo fue echada.

I-PRIMERAS HORAS
VANESSA
CIUDAD DE GUATEMALA, GUATEMALA.
Una hora después del lanzamiento de Apophis.

Era un día fresco y soleado, tal y como lo esperaba. Vanessa era joven, profesional, una gran publicista, exitosa y con gran sentido del humor. Así le gustaba pensar de sí misma.

A menudo pensaba que tenía una vida común. Lo más emocionante que le podía pasar era llegar temprano a su casa. Y descansar a como era debido o simplemente fingir que miraba alguna serie mientras deslizaba el dedo sobre la pantalla de su móvil y ver el siguiente video. Eso no sucedía a menudo.

No podía negar que su carrera era en cierta medida emocionante. El competir contra otras firmas de marketing y salir victoriosa a veces se podía convertir en toda una odisea.

Pasadas las dos de la tarde, solo podía decir que su trabajo se había reducido en terminar una campaña que le había provocado una que otra migraña. Ir por dulces y cafeína. Pero en la bandeja de entrada de su correo electrónico había un mensaje. Nunca había tomado en serio las bromas de Roger. Era un payaso en toda la regla, a excepción del maquillaje y los zapatos. Era un payaso muy inteligente que se pasaba hablando el día entero de conspiraciones gubernamentales y todo tipo de cosas que solo se pueden tomar como una broma o paranoias. Al abrir el mensaje encontró un video de su amigo. Sintió algo parecido a la alegría. Llevaban un tiempo sin hablar.

Era una misiva con un asunto corto “MÍRAME”. Una broma para variar, pensó. Sonrió de lado antes de sorber su café. Se trataba de una parodia bien elaborada de la introducción a las famosas películas de zombies que interpretaba la rubia ucraniana.

Mi nombre es Roger —rodó los ojos mientras sonría – Trabajo para una unión político-militar entre países latinoamericanos y la ex unión soviética, la mayor organización terrorista que nació en las últimas décadas. Yo soy jefe del centro de investigación genética, bioquímica e informática en una instalación secreta de alta tecnología.

El teléfono de la oficina comenzó a sonar. Era la línea interna del edificio. No podía ignorarlo. Podría jurar que era su jefe, así que hizo lo que toda persona seria y responsable haría… Dejarlo timbrar un rato y pausar el video para luego tomar la llamada.

—Departamento creativo —respondió.

Al otro lado de la línea se escuchaba la voz aguda e insoportable de su jefe. Un ruido procedente fuera de su oficina captó su atención. Un barullo parecido a la muchedumbre en un estadio en pleno partido de futbol

—Disculpe, ¿Qué dijo? —El alboroto era tal que se le hacía casi imposible prestar atención a las palabras de su jefe.

—Te he preguntado si sabes cual es la razón por la cual no hay internet.

No pudo evitar poner los ojos en blanco. Siempre que ocurrían cosas similares él le llamaba haciendo ese tipo de preguntas estúpidas, como si ella fuese la encargada del soporte técnico del edificio.

—No señor, estoy segura que hace un momento yo tenía red —el ruido iba in crescendo. Se levantó de su silla y se dirigió a la puerta. Estaba dispuesta a hacerlos callar a todos, pero ver a sus compañeros c

orrer de un lado a otro histéricos porque sus ordenadores habían sucumbido la dejó muda.

Todo el trabajo en la firma dependía del internet y de la línea telefónica para mantener contacto con los clientes y los socios.

—Hace aproximadamente una hora que nos hemos quedado desconectados —la voz enfurecida del jefe fue remplazada por ese sonido intermitente que indicaba que la línea había caído.

Su ordenador portátil seguía encendido y aún estaba conectado a la red. En la pantalla solo estaba el video en pausa, que por alguna extraña razón había comenzado a parpadear. Cerró la puerta de la oficina y al sentarse nuevamente en la silla volvió a reproducir al video. Sentía la necesidad de terminarlo.

Un laboratorio subterráneo donde se ha desarrollado un arma experimental.

El video parecía haberse detenido, pero el parpadeo de su amigo delataba que se había quedado callado. Hasta en ese momento se percató de cuan demacrado se miraba. También notó que no se había reído de su propia broma como solía hacer a menudo.

Vanessa —la mención de su nombre la hizo dar un salto. Los ojos verdes del otro lado de la pantalla parecían verla a través de la pantalla —en el momento en que recibas este video seguramente las computadoras hayan empezado a fallar. Todo ha sido ocasionado por un software que encriptamos y ha circulado de forma viral en las redes sociales. Tu ordenador sigue intacto porque lo he protegido con los mismos programas que usamos para asegurar las computadoras del laboratorio. Esto no es una coincidencia.

Sintió miedo por cómo Roger hablaba. Tomó su celular para comprobar lo que él decía. Pudo ver que no había señal, las aplicaciones y hasta el fondo de pantalla había dejado de aparecer.

Todo dispositivo que posea un procesador será afectado —era como si de verdad la estuviese viendo o le hubiese leído la mente —Seguramente te encuentras en tu oficina, sal de allí, el transito se volverá loco. Las líneas de telefonía fija serán las ultimas en caer.

Por como la llamada de su jefe había terminado supuso que ya habían caido.

Tienes unos minutos para comunicarte con tu familia. Diles que saquen lo necesario, tu tendrás que recogerlos, llevarlos a un lugar seguro. En tu país tenemos una base en suspensión. Está libre, su ubicación y las contraseñas para acceder a ella la encontraras en el libro que te regale para tu cumpleaños.

Sus nervios aumentaban con cada palabra que él decía.

—No te quito más tiempo. En la computadora central encontraras más información. Si las líneas de teléfono han caído usa el prefijo 0903 antes del número al que llamarás. Es suficiente para bloquear el virus y dejarte hacer una llamada.

Roger volvió a guardar silencio mientras miraba a otro lado fuera del alcance de la cámara.

Solo te pido un favor. Se encuentra ignorante a todo esto. Llama a su casa. Recógela a ella y a su familia, pónganse a salvo. Yo trataré de comunicarme con ustedes cuando pueda.

En el momento en que Roger dijo esas palabras la imagen cambió a la habitual del escritorio de todo ordenador. El correo había desaparecido, no había rastros de él.

Vanessa no podía dejarse abatir por los nervios. Si se detenía a pensarlo le parecería un disparate, pero las piezas encajaban. La falta de internet o de cualquier otro medio de comunicación no podía ser una coincidencia, tampoco una broma por parte de su amigo, era algo demasiado grande. Tomó su celular y marcó a su casa, la llamada no era enlazada, la red estaba muerta, él tenía razón y si todo era cierto el prefijo debía funcionar. Volvió a marcar, esta vez anteponiendo el prefijo que se le había indicado. Como por arte de magia la señal se restauró y la llamada se enlazó.

—Mamá contesta —murmuró. Al cuarto aviso se disponía a cortar y salir corriendo de la oficina. Alguien contestó la llamada.

—Aló —la voz de su madre era inconfundible, pero estaba mezclada con algo de duda y sorpresa.

—Mamá, habla Vanessa.

—Hija, estábamos preocupados. Tratamos de comunicarnos contigo, pero el teléfono no funcionaba. ¿Dónde te encuentras? Aquí hemos quedado totalmente incomunicados. No hay cable, no he podido ver mi novela. Tampoco funcionaba el teléfono y la electricidad ha fallado.

—Madre, escucha. Preparen ropa, no mucha. Todo lo que hayamos comprado de enlatados. Agua y mete a Roberto en la mochila que uso para llevarlo al veterinario. Van a esperar por mí en la entrada del pueblo. Cuando los vea les explico todo lo que sepa —la voz le salía atropellada en un vano intento por guardar la calma —lleven la camioneta, tengan cuidado, cuando lleguen a las afueras del pueblo salgan de la carretera.

—Hija, ¿Qué pasa? —su madre ya sonaba nerviosa y eso era lo que menos quería —¿A tus hermanos los vinieron a traer para que regresaran a la base?

Todos los varones en la familia de Vanessa se dedicaban a la vida militar, era una tradición que había perdurado durante generaciones. Pero a sus hermanos los habían enviado de descanso hacía dos días.

—Madre, haz lo que te digo —iba a colgar la llamada, pero se detuvo a medio camino, no podía olvidar el libro —Hazme un favor, en el librero de mi habitación se encuentra un libro, ese que me envió Roger hace un año, tómalo y llévalo contigo. Es importante, también lleva algo de ropa para mí, te amo.

No había dado tiempo a su madre de hacer más preguntas. Ya sus dedos se encontraban volando a través de la pantalla táctil de su celular, dispuesta a realizar una segunda llamada. Tres llamadas y ella no contestaba. Se iba a dar por vencido, pero intentó una vez más. Al otro lado de la línea le contestó una voz adormilada.

—Levántate, corre, no es una broma. Sal de tu casa inmediatamente. Saca a tu padre y a tu hermano, debemos irnos.

—También te deseo buenos días —la voz adormilada de su amiga la sacó de quicio ¿Cómo era posible que alguien aun durmiese a las dos de la tarde y cómo era posible que se tomara las cosas con tanta calma? odiaba esa manera de ser tan despreocupada con la que siempre se tomaba las cosas, a cualquiera alarmaría que una loca llamara para decir tantas incoherencias. Estuvo a punto de gritarle por el teléfono, pero recordó que solo ella sabía lo que realmente estaba aconteciendo.

—Se ha comunicado conmigo. Me ha dicho que te saque de tu casa, algo grave ha pasado, busca ropa, algo de comida. Llego en unos minutos. Espero encontrarlos en la entrada del residencial donde viven – su silencio fue la respuesta que esperaba Vanessa, sabía que al mencionarlo ella se pararía a pensarlo, pero no iba a perder tiempo en lo que a ella le tomaba evaluar las cosas, así que cortó y tomando sus cosas se dirigió lo más rápido que pudo al estacionamiento donde había dejado su coche.

ÁLVARO
SANTA FE, CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO.
Media hora antes del lanzamiento de Apophis.

Un vuelo de once horas, una hora y media desde el aeropuerto hasta el hotel ubicado en Santa Fe, el poco oxigeno de la ciudad de México y las cantidades abominables de contaminación ambiental hacían que aquel lugar se volviese asfixiante. Álvaro odiaba México, de hecho, odiaba viajar a Latinoamérica y los viajes de Madrid a Brentford, a París, Cambridge, Leverkusen, Bagsværd y nuevamente a Madrid habían sido constantes en el último mes.

El vuelo había sido agotador y el clima asfixiante de México no cooperaba para mejorar el temperamento de Álvaro. La última semana se había convertido en un ir y venir, de España a Francia y de vuelta a España para que al final le mandasen a un país donde no se sentía a gusto.

El poco tiempo que llevaba en México lo había pasado en un hotel, un tanto lujoso, pero no era su viejo apartamento en las afueras de Lille, casi en la frontera con Bélgica. La empresa para la que trabajaba había decidido ampliar sus horizontes y sus jefes le habían encargado representarles en las conferencias que se iban a realizar para dar a conocer sus productos e intenciones, como si una compañía que realiza fármacos fuese lo más interesante para los demás. Si bien amaba su trabajo, sabía que para los otros podría resultar aburrido.

Miró su reloj, 12:10pm. La conferencia se había fijado a las 12:30pm. Sería la primer conferencia dirigida a un público un tanto discordante, grupos de estudiantes de distintas escuelas, otros tantos de la universidad autónoma, agentes de salud y representantes de la prensa, lo más gracioso de todo, un grupo de lo que parecía ser mujeres feministas.

Álvaro ya había visto videos de burlas hacía ese tipo de mujeres, verlas ahí lo hizo sonreír, eso sería divertido. No se iba a hacer esperar, cuanto antes terminara su trabajo más rápido podría ir a descansar, el cambio de horario aún le pesaba y ya le estaba pasando factura. Una vez más echó una mirada rápida a su reloj y al confirmar que ya eran las 12:25pm se dispuso a entrar en la sala.

Le sorprendió un poco el zumbido producido por las conversaciones amortiguadas por los susurros y sus ojos fueron vislumbrados por los escasos flashes de las cámaras. Hizo lo posible por llegar a la mesa y tomar su asiento, a pesar de que le estorbaban en la vista los puntos negros productos de la luz repentina.

Los murmullos fueron acallados por un sonido estridente que se produjo al encender los micrófonos. Un tipo gordo que estaba a su derecha se puso de pie, era ese mismo con el que había hablado no más entrar al hotel, uno de los representantes legales de las empresas farmacéuticas del país.

—Buenas tardes, les agradecemos su asistencia a esta conferencia de prensa abierta que hemos organizado.

La forma en cómo recitaba palabra tras palabra le hizo saber a Álvaro que el tipo había ensayado metódicamente lo que diría, indicador del poco interés en el tema

—Esto con motivo de hacer partícipe al pueblo mexicano, de lo que estamos preparando para ustedes a corto y largo plazo —dijo señalando a los periodistas, funcionarios públicos y público en general.

El solo hecho de ver al tipo señalando a la gente le hizo saber que no les tenía ni un solo ápice de respeto, aunque tal vez pensaba que el gesto le haría ver bien en el noticiero nocturno por donde pasarían la nota que estaba siendo grabada en ese momento.

—Nosotros como empresa medica tenemos una responsabilidad con la sociedad, no solo nos podemos preocupar por la salud, también es nuestro deber informal, darles a conocer nuestros planes presentes y futuros para hacer lo mejor por ustedes.

Otra vez el gesto del dedo. Álvaro no pudo hacer nada más que suspirar y esperar a que llegara su turno para poder hablar y terminar con esa farsa

—Y es por eso que hemos decidido formar alianza con una de las más prestigiosas corporaciones farmacéuticas a nivel mundial, pionera en la fabricación de reguladores y catalizadores en trastornos mentales, alimenticios e inmunológicos.

La imagen de la compañía apareció en las pantallas del escenario.

—Les ruego encarecidamente que le regalen un caluroso aplauso a uno de los hombres responsables de los más grandes avances en la medicina moderna, la persona que nos ilustrará de manera más completa y fiel, el Ingeniero Álvaro Folch.

Una serie de aplausos breves fueron el aviso para ponerse de pie. Estrechó la mano sudorosa del tipo y tomó la palabra

—Buenas tardes —saludó con un tono educado pero falso —creo que mi colega acá ya ha introducido gran parte del tema a tratar, haciendo así más fácil mi trabajo, tanto que he estado tentado a solo darles las gracias e irme – una amplia sonrisa cruzó su rostro y fue acompañada por unas cuantas risas que se escucharon entre los presentes, la verdad no le era difícil hablar en público y siempre soltar una que otra tontería le servía para liberar presión – pero aún quedan muchas interrogantes que resolver

La el logotipo de la compañía cambió y dio paso a una serie de imagenes en las pantallas.

—En los últimos años hemos sido testigos de los estragos producidos por distintos trastornos que la sociedad ha venido sufriendo, estos trastornos son tratados de manera individual, pero que nos preocupan al ver que día a día se suma un individuo más a la lista.

La presentación dio paso a una estadística que presentaba como la ansiedad, depresión y suicidios habían crecido con el pasar de los años.

—La mayor parte de estos casos se concentran en esta región del planeta, en Latinoamérica, siendo México uno de los países con más alto índice en distintos padecimientos que perturban el equilibrio social del individuo.

Las palabras le salían de forma natural, sin necesidad de enriquecerlas para que sonaran interesantes, en ese instante lo guiaban los años que había dedicado en sus estudios y eso le hacía sentirse bien, seguro de sí mismo.

  • WorldMedical es más que una corporación que se dedica a sacar provecho de las enfermedades que aquejan a los individuos que consumen nuestros fármacos. Es una entidad comprometida para erradicar esos trastornos.

—Ese motivo por el cual hemos decidido formar una alianza con las compañías farmacéuticas de Latinoamérica —agregó —desarrollaremos medicinas de alta calidad, pero a precios accesibles para acabar con todas las enfermedades que están deteriorando nuestra salud y nuestra sociedad.

Otra serie de aplausos inundo la sala, era una respuesta satisfactoria para el discurso que acababa de decir.

—Muchas gracias por vuestra atención, estaría complacido de contestar cualquier pregunta que me hiciesen, de nuevo les agradezco.

Ya había desplegado las cartas y ahora solo faltaba concluir con ello para poder retirarse y dormir un poco. Varias manos se alzaron y se agitaron para llamar la atención y así hacer alguna pregunta. El tipo gordo tomó de vuelta la palabra, pero esta vez evitó ponerse de pie.

—Sería óptimo si lo hiciésemos con un poco de orden —dijo en tono brusco, se notaba que no tenía paciencia.

Fue la mano de una reportera la que se elevó de inmediato y el tipo la señaló.

—Marisol Briseño para la CNN en español —Se presentó la reportera —Ingeniero Folch ¿Debemos asumir que es alguna clase de ingeniero en química y farmacología?

—Algo así —contestó Álvaro haciendo que la sala estallara en una carcajada —pero supongo que no es la duda que le invade.

Los reporteros eran la peor clase de plaga que podía haber en una conferencia, siempre comportándose como ratas, buscando la noticia perfecta para manipularla a su antojo o al antojo de las elites que tiraban de los hilos. Pero era la publicidad gratis que toda empresa necesitaba.

—Usted ha hablado de males que aquejan a nuestra sociedad, pero no nos ha dicho cuáles son y tampoco nos ha aclarado el por qué Latinoamérica es la que más sufre con ellos ¿Sería tan amable de aclarecer esos puntos para nuestros televidentes que nos ven en vivo?

Eso tomó por sorpresa a Álvaro, nunca imaginó que un noticiero de ese peso fuese a estar presente en su conferencia y menos que la fueran a pasar en vivo, si lo hubiese sabido habría hecho una mejor presentación y sin dejar vacíos en ella. Carraspeo un poco antes de contestar.

—Claro, estos males no son otros que los que ya ha mencionado mi colega, alteraciones crónicas en el sistema anímico que ya no solo afectan a personas adultas, sino que han tenido un incremento considerable en adolescentes y niños menores de diez años.

Tomó un poco de aire mientras sonreía para continuar.

—Estas alteraciones casi siempre vienen acompañadas de otros trastornos, tales como desórdenes alimenticios, de aprendizaje y de conductas violentas, los cuales llamamos comúnmente como depresión, bulimia y anorexia, dislexia y lo que conocemos como trastorno de control de la ira.

Los presentes tomaban nota, la reportera tenía una expresión pétrea, sin asomo de emoción alguna.

—América Latina tiene uno de los mayores índices por la simple razón que se ha visto sometida a grandes presiones sociales y económicas —prosiguió Álvaro —México es el país latinoamericano con mayor tasa de obesidad. Nuestra misión es erradicar estos males, crear conductas alimenticias más sanas y mejorar el sistema anímico de los consumidores.

Más murmullos se hicieron presentes, muchos de los otros reporteros levantaron las manos al ver que Álvaro ya había concluido con esa pregunta.

Iba a otorgarle la palabra a uno de ellos, pero, el grupo de mujeres que había visto antes estaba formando alboroto hasta llegar al frente de todos.

Estas mujeres habían sacado pancartas y Álvaro supo que se encontraba frente a un grupo de feministas y sin temor a equivocarse, podrían ser radicales.

Fue la mano levantada de una adolescente la que le llamó la atención. No aparentaba tener más de dieciséis años, pero en su mirada se notaba determinación, él asintió hacia ella como una señal para que tomara la palabra.

—Habla de depresiones, trastornos alimenticios y presión socioeconómica, en mi opinión, esta última podría deberse al saqueo y genocidio provocado por sus antepasados.

Y ahí estaba, un discurso indigenista alimentado por la nueva ola de feminismo radical e rencor por haberlos sacado de las junglas.

—También habla de erradicarlas por completo a como se intentó erradicar a los pueblos originarios, una costumbre muy arraigada por los países colonialistas del mal llamado primer mundo —una sonrisa sarcástica floreció en el rostro de la joven —Pero, ¿A qué costo?

—No me refiero al monetario —dijo inmediatamente para indicarle a Álvaro que no había terminado.

Álvaro la observó bien, claramente pertenecía a un grupo autóctono de México, piel morena, cabello negro y lacio, con esos ojos calculadores y llenos de rencor

—¿Qué efectos secundarios tendrían estas drogas en el organismo del consumidor? —preguntó —Si bien es cierto que México posee la tasa más alta de obesidad de América Latina… ¿No sería muy agresivo el hecho de que llegue un tipo que le diga a un obeso que debe de bajar de peso?

Observó como la gente guardaba silencio. Sintió algo parecido a la ira pero se contuvo.

—¿Eso no sería empujarlo a una depresión que podría ocasionarle una anorexia crónica, la cual estaría acompañada de una bulimia igual de crónica? Me imagino que eso no beneficiaria en nada a la corporación para la que usted trabaja o tal vez… ¿Es eso lo que buscan? Crear un círculo vicioso de consumismo y dependencia —ella guardó silencio, pero mantuvo clavada la mirada en Álvaro.

Al parecer las preguntas de la joven había provocado la curiosidad de los periodistas, quienes guardaron silencio. Por primera vez no sabía que contestar, eran preguntas mordaces que pudo haber esperado de la prensa, pero no de una sola vez y menos de una jovencita.

—Claro —carraspeo para aclarar su garganta que sentía seca en ese momento —claro que no — dijo al finalmente.

Respiró profundamente, adoptó una sonrisa y actitud irónica.

—Eh, la verdad esperé que me hablases de la importancia del coral blanco.

Álvaro bromeó, las carcajadas estallaron en el auditorio pero aquella niña lo miraba con el odio más absoluto.

—No he venido a vender una imagen de la figura perfecta, tampoco el consumismo en masa. Es una pena que algunas buenas intenciones sean tomadas como malas o que el principio general sea tergiversado.

Estaba a punto de continuar cuando sintió vibrar su celular en el bolsillo de su chaqueta, también escuchó en ese silencio un sonido que señalaba la entrada de un mensaje nuevo. Una sonrisa sarcástica cruzó su rostro al darse cuenta que el origen de ese sonido era el celular de la joven.

Al observar a su alrededor se percató que se estaba empezando a formar un poco el caos. Marisol, la reportera de la CNN parecía tratar de hacer funcionar su auricular y el camarógrafo que la acompañaba había bajado la cámara y chequeaba los cables para ver si algo andaba mal.

En solo segundos la conferencia había quedado olvidada, las personas volteaban a ver a los reporteros que trataban de hablar por sus auriculares que al parecer se habían averiado.

Habían optado por usar sus celulares sin obtener resultados. La comunicación había caído. Fue una voz del público que le hizo saber que no había red, que las llamadas no eran enlazadas y que no había internet.

A Álvaro todo esto le parecía raro, tan solo unos segundos atrás su celular había vibrado para avisarle que tenía un mensaje nuevo, fueron segundos antes que Marisol y su acompañante sufrieran problemas técnicos. Había recibido un mensaje casi al mismo tiempo la jovencita en el público. Aprovechó el alboroto para sacar su celular.

Refugio.
Paredes Gruesas. Comida. Agua.
ARMAS Y MUNICIONES…
Hazlo rápido.
R.

Ese mensaje parecía la lista de la compra, pero era conciso y preciso, el remitente era un número internacional que no reconocía, pero sabía con certeza quien lo enviaba.

Debía hacer lo que se le indicaba, pero aún le quedaba una duda. Levantó la vista de su celular para dirigirla hasta donde se suponía que estaba la joven, pero no la encontró, ya no estaba allí, la buscó con la mirada y pudo ver que salía con rapidez de la sala. No lo pensó dos veces… fue tras ella.

Me encanto, pero como escritora te aconsejo que los párrafos sean mas equilibrados, ya que algunos fragmentos son muy largos,ademas hay algunas ideas que se repiten ligeramente.Ademas, te sugiero detalles mas detallados del ambiente y de los entimientos de los personajes y Claridad en ciertas frases:
Ejemplo:
“También notó que no se había reído de su propia broma como solía hacer a menudo.”
Esa frase es útil, pero podrías expresarla con más impacto emocional:
“Por primera vez, Roger no se rió de su propia broma. Su rostro… era el de un hombre derrotado.”
Aclaro que solo es mi opinión, a mi personalmente me gusto mucho y el prologo es llamativo,pero podria mejorar,saludos

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Muchas gracias Mireydi.
Me ha encantado el impacto emocional que has ejemplificado.
Aplicaré el feedback.

Hola. Te felicito por tu historia. Antes de compartir mis observaciones como lector beta, te sugiero que protejas tu obra legalmente. Puede utilizar safecreative.org. Aquí puedes proteger tu autoría con su versión gratuita.

Ahora con tu historia. Siento que está enfocada mucho como una película, lo cual no está mal, pero para una novela escrita es importante guiar al lector con la palabra más que con la imagen. El prólogo es interesante, y si bien se busca dejar la intriga en el aire, conviene orientar al lector en cuanto a la dirección de los actos. ¿Es una venganza? ¿Un proceso para dominar al mundo? ¿Destruirlo? Esto no queda claro en el prólogo lo que diluye la tensión.

Me imagino que Roger es el personaje del prólogo. Sin embargo no siempre conviene dejar que el lector suponga. Puedes decir su nombre al principio para entender que este está conectado con Vanessa. O puedes dotarle de alguna característica que lo diferencie de otros, como, por ejemplo, que tenga lentes que se quite cuando está tenso. Esta acción al principio y luego en el vídeo a Vanessa bastará para entender que es el mismo sujeto. En cuanto el vídeo a Vanessa, comienza como si fuera un vídeo al público general, identificándose de manera formal. Esto confunde un poco cuando, después, le habla directamente a la mujer. Sería más fluido que él comenzar a hablar directo con ella (tal parece que son amigo o algo más) para advertirle, y dejar el video formal y amenazante para después, cuando se haga pública la amenaza (si es que esta es la razón del vídeo). Este mensaje entre ambos podría dar luz sobre el objetivo del ataque, sin especificarlo, dando coherencia al argumento. Para darle más sensación de premura, Vanessa podría llamar mientras se dirige a su vehículo observando a su alrededor el caos, no sólo en la oficina sino en la calle. El narrar como fallan las luces de los semáforos y la confusión en la calle incrementaría la sensación de anarquía generada por el ataque.
Sobre Álvaro, supongo que la presencia de las feministas en la conferencia es para incrementar la sensación de pérdida de control. Sin embargo, nos distrae de el caos digital que, calculo, es tu objetivo. Como te dije al principio, esto podría funcionar a nivel visual en una película, pero no lo considero tan efectivo en un libro. En cuanto al enfrentamiento con la chica que le hace una pregunta, lo siento algo forzado. Digamos que él la reconoce porque es una joven que tiene una guerra particular con la empresa que representa. Tendríamos un enfrentamiento añejo. De hecho, aunque la reportera de la CNN se identificó, no lo hizo la chica, lo que es incongruente con el desarrollo de una sesión de preguntas. Es casi transparente en el desarrollo de la novela, aunque es evidente que se trata de un personaje que aporta contexto a la historia.

Te comparto mi opinión desde el respeto y con todo el ánimo de que te sean de utilidad. De nuevo te felicito por el inicio de tu novela y espero que por este medio nos indiques cuando ya esté disponible para disfrutarla de principio a fin.

Saludos.

Hola, y gracias por compartir tu trabajo.
Pregunta pre-lectura: ¿Por qué necesitas un prólogo? ¿Es indispensable?
PROLOGO
Es una instalación subterránea, ¿en una ciudad montañosa? “Más allá de la sala”, ¿cuál sala? ¿Cómo es? ¿Qué contiene? (no necesitas decirlo, solo insinuar que hay algo allí) ¿Por qué la edad es tan relevante para ponerlo primero, incluso antes de sus logros, incluso de APOPHIS? Ahora, no puedo ubicarme en el lugar que narras porque das muy pocas descripciones. Roger, ¿quién es? ¿El ingeniero? Yo infiero que es él, pero no estoy seguro. La idea es que presentes al personaje y que el lector no tenga dudas en identificarlo (nombre, edad, complexión, etc), especialmente si es un prólogo.
PRIMERAS HORAS
A ver. Objetivamente te faltan descripciones. Debes recordar, y siempre, que si bien eres tú quien escribe es otro el que lo debe leer, y por ello, debes colocarlo en el lugar, la situación, la escena, etc. Debes darle al lector una imagen visual del lugar donde están los personajes, luego puedes agregar elementos sensoriales para aumentar el efecto. Ahora, tienes errores ortográficos, y varios. Te aconsejo revisar especialmente el uso de la raya de diálogo que en eso tienes muchas fallas.Lo bueno es que eso se corrige con rapidez. No uses un corrector en línea. La idea es que conozcas las reglas ortográficas para que no tengas que perder el tiempo revisando toda la novela en busca de errores.
No sé si fui de gran ayuda, pero al menos intenté darte una honesta.
Saludos.