Estrellas - Escritura corta

Hola a todos, llevo un tiempo escribiendo por mi cuenta y me gustaría poder compartir lo que escribo, agradecería mucho una opinión sincera.

Estrellas

Dicen que no se pueden cambiar las estrellas, pero yo estuve ahí, viéndolas caer todas a montones y con estruendo.

Me quedé inmóvil, me gustaría decir estoico, pero en realidad resignado.

Vislumbré cada una golpear el mundo que conocía y hacer añicos una parte de él. No quedó rincón alguno que no fuese impactado, no hubo un espacio, sentimiento o recuerdo que no se hiciera trizas.

Es sobrecogedor ver hecho realidad lo que creías impensable. El mundo era tan grande y vasto que ni siquiera existía la idea de que pudiese ser destruido.

Las incandescentes estrellas eran parte del mismo, adornaban su cúpula y parecían protegerlo.

Qué error de percepción, aquellas estrellas no fueron colocadas para admirar, fueron hermosas ilusiones, bellas, pero letales.

Cayeron sin aviso, sin preparación, una a una, incesantes, infinitas.

Después de la debacle, sólo la oscuridad permaneció, jamás volvió el día y sin estrellas nada en el firmamento alumbraba la escena del final.

Acepté la oscuridad, me abracé de ella y dejé que me envolviera. El mundo que conocía y amaba se había acabado. Así que la nulidad sensorial era lo único que no escocía mi alma.

Cuando la vida duele, la muerte seduce. Me encaminé hacia ella y avancé en busca de paz, de irme con mi destruido mundo a la no existencia.

Dicen que no se pueden cambiar las estrellas, pero cuando mi luz de vida estuvo casi extinta, una nueva luz en el cielo se hizo presente.

Una estrella nueva y pequeña se asomó recelosa en la oscuridad completa del fenecer.

Faltaba sólo un paso para que cambiara de plano, pero ese trémulo brillo tintinante por encima de mí, hizo detener mi andar para observarlo.

Antes de ser capaz de sopesar la existencia de esa discordante luz, otra apareció para acompañarla.

Una a una, con parsimonia fueron apareciendo más, cada una iluminaba lo que fue mi hogar y permitía dejar constancia del acabose.

Cuando el cielo por fin fue cubierto de un iluminado manto blanco, pude contemplar el que fue mi mundo, no quedaba rastro de él, en donde reinó la vida y el amor, ahora sólo había cráteres y restos de estrellas rotas.

En el cielo brillaban estrellas y otras yacían muertas en los detritos.

Dicen que no se pueden cambiar las estrellas. Pero yo las vi cambiar. Vi las viejas estrellas caer y morir. Para después otras tomar su lugar.

¿Es tiempo entonces de cambiar así mi mundo? ¿Cómo construir un mundo nuevo con la bella amenaza constante de las estrellas sobre mí?

No lo sé.

Pero si las estrellas pueden cambiar.

Quizá, sólo quizás, entonces…

El mundo, ella y yo, también podamos hacerlo.

Hola, Jorge. Primero que nada, quiero agradecerte la valentía y la generosidad de compartir una pieza tan íntima, cruda y honesta. Te confieso que tu texto me ha dejado conmovida y con la piel erizada.
Me parece una genialidad absoluta cómo utilizas la caída de las estrellas no como un evento romántico de deseos, sino como una metáfora biológica y existencial del trauma, la destrucción del mundo conocido y el coqueteo con la no-existencia cuando el dolor del alma se vuelve insoportable. Frases como “Cuando la vida duele, la muerte seduce” o la descripción de la nulidad sensorial como el único refugio que no escocía el alma, tienen una densidad psicológica brutal que aprieta el corazón de quien te lee.
Lo más hermoso de tu obra es el quiebre hacia la esperanza a través de ese trémulo brillo tintineante de la estrella nueva y pequeña que detiene el andar hacia el abismo. Ese cierre circular, donde planteas la reconstrucción del mundo a pesar de la “bella amenaza constante” de las estrellas sobre ti, es de una belleza mística y real conmovedora. Nos recuerda que el fin es solo el inicio de un nuevo ciclo.
A mí me ha fascinado por completo. Tienes una voz propia muy potente. ¡Mucho éxito con tu escritura y ojalá sigas compartiendo más de tus mundos por aquí!

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Hola. Te quiero agradecer muchísimo el haberte tomado el tiempo de leerme y escribir algo tan hermoso al respecto, es el primer escrito que me ánimo a publicar y no sabía que esperar. Me dejaste sonriendo como un niño a la pantalla y confieso que releí varias veces tu reseña.

Gracias por los buenos deseo.

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