Fantasia oscura - Escena inicial de combate

Les comparto un fragmento del primer capitulo, el cual decidí abrir con un combate (debido al contexto del protagonista). Verán algunos diálogos seguidos de letras en paréntesis (S, P, y B). La idea original es que esos diálogos tengan distintas fuentes de texto (quizá al final se imaginen por qué). Pero al no poder cambiar fuentes por aquí, los dejé así para diferenciarlos.

I

Su espalda se estrelló contra la pared, su vista se nubló y la sangre calentó su antebrazo. Fue el brillo de la cuchilla lo que hizo que su mente reaccionara. Tras suspirar, giró en diagonal. El filo se encontró con la pared de piedra, y fragmentos de gravilla se arremolinaron a centímetros de sus ojos.

—(S) ¡Cuidado!

Al final del suspiro, se agachó en un movimiento reflejo. Otra cuchilla cortó el aire por encima de su cabeza y golpeó el muro, mientras la gravilla rebotaba contra su mascara. Alzó la mirada y, por un instante fugaz, percibió desconcierto en los ojos de su oponente.

—(P) ¡Expuesto!

Antes de respirar, se impulsó hacia arriba. Su puño, cargado de fuerza, impactó la mandíbula de su adversario, quien cayó de espaldas. El propulsor en su espalda golpeó el suelo, rebotando mientras su cuerpo giraba hacia un lado.

Desde un mundo distante llegaron vítores a sus oídos.

—(B) ¡AHORA, AHORA, AHORA, MATALO!

Se lanzó con el puño al aire, directo a la sien de su oponente. Pero él levantó el brazo, y la larga cuchilla atada a su antebrazo cubrió su rostro como un escudo, extendiéndose más allá de su puño. Con premura, detuvo el golpe antes de terminar el trayecto. Dio dos pasos rápidos hacia atrás.

Tropezó y cayó de bruces contra el suelo. Por un instante, todo se redujo a sus latidos acelerados. Pero la luz regresó a su visión y, con ella, el rugido ensordecedor de los espectadores.

—¡Se tropezó Legión!
—¡Qué estúpido!
—¡Uay Pek, es tu oportunidad! —gritó alguien, seguido por un rugido colectivo que pareció sacudir el suelo.
—¡Uay Pek! ¡Uay Pek! ¡Uay Pek!
—¡Legión, tú puedes! —La respuesta fue inmediata: una bulla ensordecedora lo acalló con insultos y abucheos.

Apretó los dientes mientras sus latidos retumbaban en su cabeza al levantarse. El aire tras la máscara era sofocante, pegajoso contra su piel. Tuvo un impulso desesperado por arrancársela y llenar sus pulmones de aire fresco. Su mano tembló, pero se detuvo antes de alcanzarla.

El ardor de los cortes lo quemaba todo. Parches de sangre a medio coagular le picaban la piel cual plaga. Miró el más reciente, en su hombro, de donde un riachuelo rojo seguía fluyendo. Quiso tocarlo.

—(P) Espabila, no te quejes.

Sus manos se cerraron en puños. Solo importaba quien ya se había puesto de pie.

Uay Pek escupió saliva teñida de sangre, dibujando un rastro rojo que descendió por su barbilla. —Al menos no dirán que moriste sin dar pelea. —Sus puños se alzaron en guardia, y las cuchillas apuntaron directamente a su rostro.

—(S) Mucho dolor, mucha sangre… ¡La muerte se refleja en sus filos! ¡Corre, ríndete!

Legión retrocedió dos pasos. Las risas estallaron en la multitud, afilándose a cada momento. —¡Tiene miedo! —¡Te quedó grande el campeonato, basura!— Los gritos a favor de Uay Pek incendiaron el ambiente.

—(B) ¡¿VAS A DEJAR QUE TE HUMILLE ASÍ?! ¡SE BURLA DE TI, LLÉNALE DE SANGRE SU SONRISA!

El calor en sus venas se transformó en furia. Se lanzó hacia adelante con un golpe directo al rostro de Uay Pek, solo para retirarlo en el último instante con una finta. Su tronco giró hacia atrás, y una patada ascendente se dirigió al diafragma de su oponente.

—(P) ¡Retrocede!

Legión frenó el movimiento al instante. La cuchilla de Uay Pek ya cubría su torso, brillando en amenaza. Dio dos pasos atrás.

—(S) Tiene los reflejos de un demonio… —(B) ¡SE ROMPE COMO CUALQUIER HUMANO! —(P) No son solo sus armas; sabe pelear. Obsérvalo, anticípalo. Es la única forma. — (S) Sus cuchillas… son demasiado rápidas. —(B) ¡NO LE DES TIEMPO, MUÉLELO A GOLPES!

El abucheo distorsionado de la multitud se convirtió en un zumbido pesado, la tensión en el hoyo era casi tangible. Pequeñas luces parpadearon en los bordes de su visión, explotando en un fondo gris. Finalmente, sus ojos encontraron a su adversario.

El sudor brillaba sobre las cicatrices que cruzaban su piel grisácea
—(B) SU PIEL ES DÉBIL. —, las marcas ardían y se tensaban en sus brazos —(S) es muy fuerte —, el zumbido irregular del propulsor en su espalda cortaba el aire —(P) Puede explotar —,
—(B) ¡REVIENTALO!

Las correas de cuero se arqueaban, a punto de reventar bajo el peso de su equipo. Su mandíbula torcida tembló al ajustarlo.
—(P) Cuidará su punto débil.
—(S) Buscará tu cráneo con sus cuchillas.
—(B) ROMPELE EL CUELLO Y ATRAVIESALO CON SUS PROPIAS ARMAS.

Legión llevó las manos a sus mejillas y se abofeteó dos veces. El eco seco retumbó en su mente y disperso el caos. Inhaló profundamente, dejando que el aire frío llenara sus pulmones.
No puedo huir. No puedo perder.

Sus pies se anclaron al suelo, el peso repartido con precisión. Su brazo izquierdo se alzó, la palma abierta, firme pero levitando en el viento. El derecho permaneció bajo, cerca de su torso. Su postura era baja y estable, sus músculos se tensaron listos para disparar.

El rugido de la multitud era un eco distante; los tubos del propulsor chisporrotearon de nuevo. Uay Pek adelantó un pie, inclinando su peso hacia un golpe que prometía atravesarlo todo.

No había tiempo para pensar. Legión salió de su eje en el último instante, esquivando el golpe con tanta cercanía que el viento caliente le robó el aliento. Antes de estabilizarse, sus pies giraron hacia una posición defensiva.

Uay Pek no le dio respiro. Giró con precisión, las ráfagas controladas de su propulsor impulsaron una tormenta de golpes. Jab, uppercut, cruzados. Una sucesión implacable que envolvió a Legión en un juego de esquives milimétricos. Cada movimiento lo acercaba peligrosamente al impacto.

—No solo es la precisión de sus golpes… — La voz en su mente se desvanecía entre el rugido del caos—. Defiende sus puntos ciegos, no me deja…

Un jab cortó el aire y rozó su mejilla. La máscara de Legión crujió. El filo del guante la desgarró, dejando una línea roja que brotó de su piel y salpicó el suelo.

Retrocedió de inmediato con dos pasos rápidos. Uay Pek no cedió, su sombra le cayó encima.

Pero tropezó ligeramente, el desequilibrio recorrió su cuerpo. Fue solo un instante.

Legión giró sobre su eje y lanzó una patada baja al muslo. El impacto fue seco, preciso. Uay Pek se inclinó, desconectado dentro de si.

Legión movió su brazo izquierdo en un arco calculado. El nudillo del medio golpeó el bíceps de Uay Pek con un chasquido breve, quirúrgico. Antes de que el dolor pudiera viajar por el nervio, su palma derecha impactó la mandíbula, enviando su cabeza hacia atrás de forma impecable.

Su pierna izquierda se posicionó tras la derecha de su adversario. Con un movimiento limpio, tomó su brazo, barrió el suelo con él y lo derribó. El propulsor se estrelló con el piso, el resto de su cuerpo chocó contra la piedra con un estruendo que resonó en el hoyo.

Todo pasó en menos de dos segundos.

Una patada baja se dirigió con fuerza hacia el rostro de Uay Pek, pero él ya había comenzado a cubrirse mientras el propulsor se estrellaba contra el suelo. La cuchilla de Uay Pek se alzó justo a tiempo, cortando el aire.

Legión paró la patada tan cerca que la cuchilla atravesó su calzado, rozó la planta de su pie. El frío del metal cortó el caos por un segundo.

Irritado, Uay Pek se puso de pie. El propulsor emitía un zumbido irregular, pero seguía funcionando. Sin embargo, su brazo derecho colgaba torpemente, limitado tras el impacto de Legión.

—Funcionó.

Esa limitación, lejos de detenerlo, avivó su furia. Con un gruñido, Uay Pek se lanzó hacia adelante. Su brazo izquierdo trazó una ráfaga de golpes, rápidos y pesados, mientras el derecho se movía de forma torpe, intentando proteger su cuerpo y rostro. Sus piernas se sumaron al ataque con patadas rectas que buscaban aplastar a Legión.

Pero los intercambios anteriores le revelaron algo: su ritmo. Legión entendía los patrones de ataque de su oponente, sus pausas, sus cambios. Esquivó los golpes con fluidez. Entre cada ataque, encontró huecos para contraatacar. Una patada baja desestabilizó su postura. Un puño impactó el torso, tras un descuido en su defensa. Un golpe directo al costado buscó las cicatrices de su adversario.

Y aun así, Uay Pek no cedía. No gruñía. No vacilaba. Cada golpe parecía rebotar en su cuerpo.

Sin darse cuenta, Legión comenzó a acumular cortes. Una cuchilla rozó su costado, dejando un ardor agudo. Otro golpe se hundió en su hombro, enviando un dolor punzante por su brazo. Más cortes. Más impactos. Cada uno inclinaba la balanza a favor de Uay Pek.

Sabiendo que no lo derribaría, Legión localizó un punto ciego en su defensa. Con un giro rápido, lanzó una patada con el empeine que impactó de lleno en el rostro de Uay Pek. El impacto vibró con fuerza en el cuerpo de ambos. Aprovechó el momento para retroceder varios pasos.

—Mi fuerza no es suficiente.
—(P, S, B) Usa la suya en su contra.
—Eso quería desde el principio… Pero su defensa es demasiado buena.
—(P) Abriste un hueco.
—(B) ¡NINGÚN GOLPE FUE EN VANO, ESTÁ EN SU MOMENTO MÁS DÉBIL!
—(S) Tú también lo estás. ¡No puedes permitir más heridas!

Uay Pek sacudió la cabeza, intentando despejar el mareo. Sus ojos se enfocaron lentamente en Legión, y su mandíbula torcida se tensó al escuchar los vítores de la multitud.

—(B) ¡ENOJALO MÁS! ¡HAZLO PERDER EL CONTROL Y ACABA CON ÉL!

Legión soltó una carcajada que atravesó el hoyo, rebotando como golpes en los tímpanos de Uay Pek.
—Deberías verte tambaleando. ¿Te pesa mucho la chatarra que llevas atrás? Dijiste que sería pan comido. Tú tienes una bocota y esas porquerías, pero yo te estoy acabando con mis manos desnudas.

La sonrisa de Uay Pek se alzó lentamente, pero no llegó a sus ojos. En su mirada no había rastro de alegría. Solo el brillo frío y oscuro de un deseo: matar.

—(P) Engáñalo, pero no cedas tu posición.

Legión fingió un tropiezo, arrastrando su pierna izquierda ensangrentada. El dolor era un cuchillo en su carne, pero lo convirtió en un arma.

El propulsor de Uay Pek rugió con un estruendo seco, y su cuerpo se lanzó hacia adelante, rápido y brutal.

—(S) ¡Esto no puede continuar más, o moriremos!

Legión retrocedió con pasos rápidos, cuidando cada movimiento. Fingió que su pierna estaba inservible, permitiendo que el muro de contención se acercara cada vez más.

El peso del mundo parecía caerle encima. La sangre corría por su costado, el sudor empapaba su rostro, pero su mirada no vaciló.

—(P,S,B) ¡GANA!

Uay Pek se lanzó con el propulsor a máxima potencia. Su puño trazó un arco devastador, cargado con la intención de terminarlo todo.

Legión no se movió.

No hasta el último segundo.

En un gesto calculado al milímetro, adelantó el golpe de Uay Pek. Antes de que sus cuerpos se impactaran, su mano izquierda se aferró al hombro de su adversario. La derecha sujetó con fuerza el cuello de su camiseta, mientras su codo derecho perforó su diafragma.

Giró la cadera con precisión, canalizando todo su peso en un movimiento limpio. Al momento del impacto, alzó su cuerpo mientras jalaba del cuello de Uay Pek hacia abajo.

Ambos giraron con violencia en el aire.

Pero fue el cuerpo de Uay Pek, con el propulsor de frente, quien impactó el muro de contención.

Una explosión seca y ensordecedora sacudió la arena. La onda expansiva barrió el hoyo, levantando una nube de polvo que engulló los gritos de la multitud. Una lluvia de escombros cayó sobre la arena.

Legión salió disparado en dirección contraria, su cuerpo giró descontroladamente antes de caer al suelo. Un pitido agudo perforó sus oídos, y el subsiguiente zumbido lo apartó del mundo.

El polvo pesado llenaba el aire. Su cuerpo protestaba, el dolor irradiaba desde cada extremidad; sus brazos temblaban al apoyarse, su rodilla le ardía al buscar impulso. Con un gruñido bajo, apoyó un pie, y se incorporo tambaleante, con la respiración entrecortada.

Se preguntó si habría potaje para cenar esa noche. Se preguntó si Aria ya habría regresado de jugar.

Toda opinión y critica es bien recibida. Mejor si son afiladas como las cuchillas de Uay Pek.

Mira te diré una cosa, yo para leer soy muy cerrado en los generos y sin embargo, me han gustado dos cosas mucho.

Una es que tienes el texto bien organizado y da gusto leer cogiendo pausas y respirando.

Otra cosa que me ha gustado mucho es que ni usas palabras raras y no te recreas demasiado con la descripción de las situaciones.

Hay un fragmento en el que dices:
No se movió.
No hasta el último momento.
Ese tipo de giros me enganchan. Te felicito, mi opinión no sera importante, pero es lo que pienso.

1 me gusta

gracias por tomarte el tiempo! Si que es importante (:
Aunque es un borrador inicial, y ni se si lo usaré en la versión final, si me tomé el tiempo para revisarlo y que se pudiera leer de una forma fluida, me da gusto que lo hayas sentido organizado y con pausas adecuadas.

Hola G! te dejare mi opinion y analisis sobre este fragmento de capitulo! espero te sea de ayuda mi estimado :smiley:

Me metió bastante rápido en la escena.
Se siente intenso, físico, casi asfixiante, como si estuviera dentro del combate.

Peeero… también me pasó algo importante: por momentos me sentí sobrecargado.

No perdido del todo, pero sí como si el texto me exigiera demasiado foco constantemente. Es como ver una pelea buenísima… pero con la cámara demasiado cerca todo el tiempo.

Lo que funciona espectacularmente:
La coreografía del combate

Esto es probablemente lo más fuerte del texto.

  • Los movimientos se sienten técnicos pero entendibles
  • Hay peso en los golpes
  • Se percibe estrategia, no solo caos

Ejemplo claro:

“Todo pasó en menos de dos segundos.”

Ese tipo de remates vende muy bien la habilidad del personaje.

Las voces internas (S, P, B)

Esto me pareció muy interesante como idea.

  • Se siente como:
    • instinto / miedo (S)
    • análisis / razón (P)
    • impulso / agresión (B)

Y eso le da identidad al prota sin explicar demasiado.

Como lector novato:
No entendí del todo qué eran… pero me intrigó en lugar de molestarme.

Eso es buena señal.

La atmósfera del público

Muy bien logrado.

  • Se siente hostil
  • Se siente espectáculo
  • Suma presión real al combate

Los gritos funcionan muy bien para romper la burbuja mental del personaje.

La Inteligencia en combate

Me gustó mucho que Legión:

  • observa
  • aprende patrones
  • adapta

Eso ya lo pone en otro nivel. No es solo “pelea bien”, piensa peleando.

Lo que flojea y puede mejorar:
Saturación constante (esto es lo más importante)

Hay muchos momentos donde pasa esto:

  • acción física
    • pensamientos
    • voces (S, P, B)
    • descripción
    • público

Todo junto.

Resultado como lector: no respiro nunca.

La claridad en algunas acciones:

En general se entiende, pero hay momentos donde: no sé exactamente *como están posicionados" o “que tan lejos están”

Ejemplo típico:
cuando hay muchos intercambios rápidos seguidos.

Como lector novato: sigo la pelea… pero no la visualizo perfecta.
Y en general esto es todo lo que al menos por ahora puedo remarcar. Trato de ser lo mas objetivo posible siempre pero sin desanimar al escritor <3 espero te sirva y si necesitas una critica mas profunda me esforzare mas!