LA PIÑA QUE VALE
Cada tanto
una piña viene bien.
Es bueno recibir una piña
cada tanto
por tu obra artística.
Una sola piña honesta
te obliga a dejar de posar.
Una crítica fundamentada
te baja del reflejo narcisista.
La piña bien puesta,
de alguien que te leyó,
es una forma de amor rústico.
No te celebra,
te señala.
No te cuida.
Te toma en serio.
El aplauso sin lectura
es anestesia social.
Mil palmaditas vacías
no levantan un poema
ni a su escritor.
La adulación es un trámite
con emojis, fueguitos,
corazones de cotillón
para textos que nadie leyó.
Porque escribir
no es gustar.
Es resistir.
G.G.G.
JUN/2026
FELIZ DÍA DEL ESCRITOR ARGENTINO