La verdad de los ojos escondidos
Voy a contar una historia de vida de un padre que solo supo ceder por el bien de su familia.
Yo soy solo una persona normal que trabaja más de 12 horas diarias, para mantener a una familia que para mí es mi todo, mi razón de ser, mi mundo, etc.
Igual que todos los días al volver de trabajar me acerco a mi pareja y a mis hijos, para que me cuenten como fue su día sin importar el peso que llevo en mis hombros y el dolor oculto de mi corazón, la sonrisa que muestro al final se está volviendo un disfraz. Y ese disfraz cada vez es más evidente, pero el pensamiento de que ellos ya lo saben, pero quieren fingir…llena mi mente como un balde que se arroja al mar.
siempre tengo en mi mente que si ellos se encuentran bien yo estoy bien.
Cada vez que veo a los ojos de mis hijos el peso, dolor y todo de mi mente se va. Parece como si nada hubiera pasado solo un pensamiento. ¡Como si la mochila que llevo!!! solo fuera una pesadilla de una mente cansada.