¿Me fallará el amor?

El duerme y yo escribo, me rompo con cada letra que trazo en una desesperación inexplicable producida por el aliento que ya se acerca a mi oído, trayendo una vez más él mismo recordatorio: fallará. Fallará quién, cómo, cuándo o con quien. Fallará por qué o por nada o simplemente porque sí. Lo hará hoy, lo hará mañana, no lo sé, pero lo puedo sentir en cada latido que me dice que estoy un poco más perdida en su amor, un poco más viva y muerta a la vez que caigo, pues ese segundo de amor es tan feliz como efímero conforme se corrompe con la actitud humana. Un halo de verdad que acoge con la más cálida brisa al que lo siente, al que por un momento siente que dos son uno y que podría morir solo con tal de vivir otro segundo más ahí. No sé que es el amor, pero sí sus consecuencias. No se esquivarlo, pero sí rogar para que si llega no se vaya nunca, para que no me abandone a mi suerte frente a un mundo vacío, roto. Porque una vez que sientes tanto es imposible volver a conformarse con una vida muerta, sola, sin sentido.

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paso con respeto a tus reflexiones sobre el amor, un placer compartir el amor por la palabra.

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Gracias por compartir.

No me gusta mucho la palabra inexplicable en un texto. Como escritores no podemos simplemente decir que algo es inexplicable, debemos decir por qué lo es.

Tu pequeño escrito, como un poema, es un clásico de la dependencia emocional. Ese vacío con el que cada uno de nosotros nacemos y creemos que necesitamos de algo o de alguien más que lo pueda llenar y, por un tiempo, lo hace. Pero el tiempo pasa y eso no se puede sostener y lo sabemos, por eso la duda de cuando fallará nos atormenta, el pensamiento catastrófista que crea ansiedad y es lo que inicia la reacción en cadena que termina todo, como una profecía autocumplida.

Es doloroso, pero no es imposible. Madurar duele. Aprender del amor también. Pero te hace más fuerte. No hay atajos.

Mi respuesta a tu pregunta es, sí fallará, pero no será el amor el que falle, seremos nosotros los humanos.