Opinión impopular

Esta es mi opinión, mi verdad. No “la verdad”.
Procede de mi experiencia como lectora. Tengo 48 años -ya, ya sé que estoy estupenda xd- y aprendí a leer a los 4 años, ya lo he comentado en una ocasión o más, gracias a que mis padres me ponían unas cintas llamadas “cuenta cuentos” en el cassette, y en estas cintas, un narrador con entonación deliciosa leía en voz alta lo que se contaba en unos preciosos fascículos de cuentos. Se compraba en el quiosco. Fue como aprender a leer escuchando, así que ahora leo y escribo de oído, igual que con la música. Digo esto para dar el contexto del “tipo” de lectora que soy (no creo en la clasificación de públicos, sino en cómo cada persona vive la experiencia de leer).

A mi los libros me han salvado del desamor familiar, de la soledad, de la tristeza. Incontables veces. Durante muchísimos años. Personajes a los que he VISTO y sobre todo HE OÍDO.
No tengo ni idea de si esos autores que me salvaron la vida estaban interesados en "vender"o no. A todo el mundo le gusta el dinero!–bueno, no sé–, pero me refiero a priorizar la venta como un objetivo, un resultado en lugar de una simple consecuencia.

Yo amo leer porque amo lo que siento cuando lo hago. Amar algo es el extremo opuesto de la publicdad, el márketing, las técnicas para reclutar “publico joven”,“público adulto”, etc. Como lectora sé muy bien que para que amen tu obra no necesitas nada de eso. Hay muchas, muchas maneras de darse a conocer sin prostituir lo que uno hace.

Como persona que escribe lo único que necesitas es crear, y crear también significa crear sentimientos en otra persona. Una sola persona YA ES UN ÉXITO, no vender 1000 copias. Aunque como digo, a ¿todo el mundo? le gusta el dinero. La persona que escribe lo hace porque lo necesita. Porque está incómodo, asqueado, contento, feliz;porque ama a un personaje que ha creado y quiere vivir aventuras con él. No necesita ego y saber “oh soy el mejor porque vendí tanto”. ¿De verdad? El dinero también se consigue de muchas otras formas; me vais a lapidar pero prefiero robarlo a escribir algo consumible o “que gusta” para VENDERLO porque mi objetivo es VENDER.

Tengo libros publicados en amazon que son una mierda y no quiero que nadie los lea. Son mis hijos. Mis pequeños abortitos. No los vendería y no solo porque los pobres nacieran deformes. No, no quiero. No quiero. He rehusado a presentaciones de “mi obra” porque me asquea.

No lee el sistema, leemos las personas. Escribir para un sistema en qué nos convierte.

Ojalá todo elmundo volviera a soltar con valentía,en primera persona o a traves de sus personajes, lo que le rompe, lo que le hizo el nudo humano en la garganta, lo que patearía, qué quiere vomitar y por qué va a hacerlo, qué le harta, qué teme, qué le enloquece, qué le llena de luz o de deseo. Esos son los libros que me han salvado a mí.

¿Por qué buscar la mejor trama? El Principito era un niño que vivía en un planeta minúsculo con una rosa. Imagínate al autor publicando en foro moderno xD y la gente: quieres lectores beta?" “En si no parece muy interesante” , “yo quitaría el dibujo del sombrero y la boa que se tragó al elefante”, “le falta ritmo”, “le falta trama”, me descojono. Un libro que conmovió a millones de personas y fue odiado por otras. El autor se lo sacó del pecho. Lo conoce todo dios.

Quieres vender? Lo entiendo. Olvídate de vender y de cómo vender y entonces puede que alguna vez lo hagas. Mientras tanto disfruta del viaje. No es un consejo, sino la conclusión escupida de algo que me incomoda profundamente: que el éxito sean las ventas de un libro y solo eso.

Edito a ver si me da tiempo: Y,entidades del marketing empressarios o lo que co*o sea, basta de limitar al lector. Yo leí la saga entera de El Clan del Oso Cavernario cuando tenía 14 años y está plagada de escenas de sexo explícito (asombrosamente narradas). Que se metan la “ficción fantasía juvenil” PEC.

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Hola, Ki, estoy de acuerdo contigo. Entiendo que, para escribir bien, hay formas mínimas o “reglas” que se deben respetar para que la lectura no sea a tropiezos y se entienda la trama, pero hoy en día corregir un texto lo deja tan “esterilizado” que le roba la voz al autor y solo queda una forma, una que pueda sentirse perfecta, pero al final sólo es una cáscara vacía.
La meta del escritor no debería ser convertirse en superventas y, por ende, hacerse famoso, sino que su obra, su hijo como tú bien dices, salga al mundo y que pueda ser leído. Quizá le de consuelo a alguien que no esté bien y encuentre en esas palabras el apoyo y el retiro que necesita o, tal vez, sirva de inspiración para futuros escritores.
Escribir es como la música, tiene su propio ritmo, su vibración y su esencia, aunque solemos pasar tanto tiempo tratando de encajar estas historias, nuestra voz, en el ritmo de otros, que olvidamos como era al inicio, cuando nos ilusionaba, cuando nos hacía sentido los detalles aunque a los demás les pareciera que no encajan.
No digo que hay que regalar tu obra, todo lo contrario, debes darle el valor que tiene y luchar por su esencia, por sus matices, por su unicidad e identidad. Pero esto es algo que quizá se consiga con los años cuando ganar dinero no sea tu objetivo, sino ser leído y no por todos, sino por quien debe leerlo.

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siempre habrá alguien que necesite leer algo, leer eso, lo que otra persona sintió…
Es precioso lo que dices.
A mí se me junta con mi profesión (enfermera). Me hace feliz que escribiendo puedo crear algo que aligere el sufrimiento de otro, como en su día personas que no me conocían de nada (pero me entendían!!!) hicieron conmigo.
Un abrazo enorme. Gracias.

:black_heart: :hugs: :hugs: :hugs:

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Creo que a todos, en algún momento, nos ha pasado algo así. Tengo un libro autopublicado al que “repudio”. Tengo otro, ya con más años de experiencia, que sigue como manuscrito desde hace… ¿2 años ya? Y está acabado.

Y es que a mi me gusta pero, a su vez, sé que está inacabado y tiene errores (y también, a la vez, no me gusta. Amor-odio jaja). Es imperfecto, le falta ritmo y contiene errores. Su historia es rara. Por ello tiene muchas cosas que no me convencen o tengo épocas en las que me hizo dudar. He pasado tardes dándole vueltas sobre como podría mejorarlo, pero ya hace tiempo que di por perdida esta batalla (o aún no se me ha ocurrido que tocar).

En fin, cuando supere el bloqueo que llevo encima veré que hago con ello o si me embarco en una nueva aventura literaria XD

En la parte de vender-escribir, muy de acuerdo. Primero hemos de disfrutarlo nosotros. Si alguno quiere vender, tal vez llegue el momento. Tal vez no. Pero no debería ser lo primordial en ningún caso.

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un abrazo, Harkonen. Ojalá salgas del bloqueo pronto, seguro que sí. Y ojala disfrutes muchísimo lo siguiente que escribas :black_heart: :hugs: si te puedo echar un cable en algo, por aquí estoy.

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No creo que sea una opinión tan impopular, aunque desde luego sí es minoritaria. Todo lo que toca el mercado lo destruye de una forma esencial, eso es así. Y es cierto que el afán por vender eclipsa, a menudo, la labor literaria.

A mí mismo me ha pasado eso de querer llegar a un objetivo que, tras algo más de reflexión, sé que no es lo que más me interesa realmente. Tampoco ayuda que ahora no haya barreras para publicar un libro con la autopublicación, método que no crítico (pues también soy autopublicado y además es una forma de lanzar al mundo obras que tal vez no tengan cabida en el circuito tradicional), pero que desnaturaliza el acto de publicar una obra literaria.

Es el mundo que nos ha tocado vivir, para bien y para mal. Mi consuelo es que siempre habrá gente preocupada por la intención artística y expresiva. Esa intención supera con mucho el valor económico (sobre todo si el resultado acompaña a la intención).

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Durante mucho tiempo sentí que no debía estar perdiendo el tiempo escribiendo. Hace tiempo vi un documental de Miyazaki. Decía que, cuando creaba, se iba volando de su cuerpo y tenía miedo de no volver.

Algo así me pasa, pero con las obligaciones impuestas, con los caminos establecidos. Para bien o para mal, hacer lo que a uno le nace hacer, porque sí, en este mundo, es ir a contracorriente.

Está tan mal visto que incluso a algunos les parece una afrenta.

Y así mezclamos cientos de cosas que no son necesarias: ¿y si consiguiera que me diera dinero? ¿Podría entonces escribir sin culpa, tranquilo? ¿Podría no gastar mi energía en un trabajo y escribir mejor? ¿Tengo preparados siete libros para sacar sin que me olviden?

Y mientras tanto, el entorno va mirando cada vez con más sospecha: «Si no sacas nada de ello, no debe ser algo de verdad», parecen decir.

De hecho, en su manera de entender el valor, pagarán mucho dinero por libros malísimos en Navidad, pero tu manuscrito lo esquivarán con condescendencia. Hasta que dudes de ti mismo. ¿Qué conseguimos con eso? ¿Que tiene de bueno que alguien que quiere contar, crear cosas bellas haga otra cosa? Es absurdo. En pocos sitios se pone tan prueba y se juzga tanto antes.

Para la mayoría de la gente, algo que no está en un escaparate, con un faldón de millones de ventas, no tiene valor ninguno. Es tiempo que pierden y que luego invierten en hacer scrolling. Es al revés, pero nuestra atención está jodida.

Si no cuidamos al que empieza cuando es vulnerable, cuando nos necesita, cuando duda ¿cómo va a llegar a hacer esas historias que te marcaron? ¿Hay algo que te haya gustado más en tu vida que esas historias? ¿Por qué dejamos que la fe de los posibles creadores se muera por el camino por qué si?

Nunca fue conmigo esa lógica de hacerse fuerte tratando mal. Se están desperdiciando y matando toneladas de talento y oportunidades. ¿Cuántas historias o ficciones bellas no han nacido? ¿Cuántas han muerto antes de nacer? Qué desperdicio…

De repente, pienso que se hacen colas para ver al autor favorito durante diez segundos, cuando ya no hay riesgo, y después recuerdo las colas de mails a editoriales que no contestan o que piden un esfuerzo más a los autores.

En este mundo abundan las autopresiones: escribe más cada día, sé más productivo, lee más, bate tu récord de lectura, haz redes sociales…

Si los que creamos cosas entramos en esa lógica, pronto solo quedarán libros de récords. Yo opino cada vez más que hay que hacer lo contrario de lo que nos empujan a hacer… sea lo que sea eso. Aún no lo sé del todo, y perderé algunos días la pelea, eso seguro.

En todo caso, por terminar de una manera positiva, a mí lo que me alivió fue una frase muy simple que encontré y quizá os valga: «¿Lo voy a hacer igual, no? Pues ya está».

Lucho cada día porque no me quiten otra cosa que siempre me ilusionó hacer, por el mismo placer de hacerla. Y solo así siento que voy ganando.

Escribir es algo en sí mismo.

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S. Sombrero gracias de corazón por compartir esto. Ojalá poder tomarnos un café y que me lo hubieras contado en lugar de leerlo aquí (por mucho que leer nos guste a todos).
A mí… sólo me quitaron el “derecho” a escribir durante unos tres meses en un lugar muy concreto (no fui a la cárcel, pero casi). Recuerdo el desgarro que sentía 24/7 por saber que no llevaba encima mi cuaderno y un bolígrafo. Lo necesitaba tanto. En aquella época era mi forma de gritar. Ahora también, aunque creo que grito de otra manera.

Un abrazo grande. El otoño es precioso pero lo es más aún cuando podemos sentirlo dentro y dibujarlo, transmitirlo, escribirlo.

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Gracias a ti, Ki. Lamento mucho lo que te pasó.

Lo mío no es nada grave, ni poco común, me temo, (o quizá sea ese justo el problema que pasemos por normal luchar por no perder la ilusión con lo que nos gusta al contaminarla compitiendo y en “para qués”).

En todo caso, estoy seguro que habrá tiempo para muchos cafés, y también me gustaría decirte que encontrar a gente como vosotros, que sigue guardando la llamita con tanto cariño, es todo un soplo de aire fresco. :slight_smile:

¡Viva el otoño!

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