Últimamente, algunos autores estamos siendo contactados por supuestas instituciones de labor social (Organizaciones No Gubernamentales y similares). Nos piden la cesión de alguna obra digital con diversos fines educativos. Si es así, podemos hacerlo de manera que no afecte a la comercialización mediante una licencia de uso exclusivo no comercial y privada para los usuarios de esa institución.
Sin embargo, hay que asegurarse muy bien de la legalidad y honestidad de la propuesta antes de enviar los archivos del libro; hay organizaciones que utilizan este modo de actuar como una táctica fraudulenta para obtener obras digitales de autores o, incluso, aportaciones económicas en concepto de gastos de gestión, con fines delictivos. Es un proceder en el que, ¡gracias a Dios!, ni yo ni nadie de mi entorno ha caído, pero sí que hemos sido contactados y, por eso, he creído conveniente avisaros también por aquí.
La caridad, bien entendida, debe combinarse con la prudencia, más aún en un mundo global digital; hay que conocer a fondo la institución con la que se colabora ―priorizando las más cercanas a nuestro entorno directo, por ejemplo, cuya credibilidad es fácil de comprobar―, para no caer en engaños de desconocidos o, peor aún, colaborar con delincuentes sin saberlo. La bondad, sin discernimiento, es ingenuidad (en el primer caso) o, sin justicia, estupidez (en el segundo).