TARRACO NATURA LEX mi primera novela

Cuando un abogado medioambientalista de Tarragona descubre que la red de tráfico ilegal que investiga no termina en las corporaciones, sino en las propias in
stituciones que deberían detenerla, cada aliado se convierte en posible amenaza. Tres tramas paralelas —el activismo, el crimen organizado y la intervención
conjunta de la UCO y el CNI— se entrelazan entre Tarragona, la Montaña Palentina y Madrid en un thriller donde no existe un villano: cada personaje actúa con
vencido de que hace lo correcto, y es precisamente esa convicción la que lo lleva a destruir a los demás. Tarraco Natura Lex (109.000 palabras) explora la le
altad, el apego y la amistad bajo presión, en la tradición de John Grisham y Daniel Silva.

Soy Ingeniero de sistemas informaticos, con experiencia en dirección de operaciones de transporte ferroviario en el puerto de Tarragoan, activista sindical c
on contacto directo con el ámbito jurídico, y 55 años de experiencia en montaña. La ambientación técnica y física del libro se apoya en esa práctica directa.

¿Os llama la atención?

TARRACO NATURA LEX

Capítulo 1 - Nicolás

I. El pasillo

El pasillo de Tarraco Natura Lex olía a madera encerada y a café recién
hecho. Marta, la recepcionista, le saludó con un leve gesto sin dejar de
atender a una llamada. Caminaba despacio, sin la urgencia que sí
llevaban otros, administrativas cargando carpetas y el pasante que casi
choca con él, sus sonrisas se cruzaron aliviando momentáneamente la
tensión. Hacía tiempo que había aprendido que las prisas, en su oficio,
no eran buenas consejeras.

Como siempre llevaba la camisa remangada hasta el codo, como un toque
rebelde ante la formalidad de su profesión. Sus antebrazos eran
fibrosos, producto de su pasión deportiva: el monte. Rutas largas,
cargar con peso, usar sus brazos para algo más que acompasar el paso.

No llamaba la atención de entrada, y sin embargo, en las conversaciones,
miraba de frente, sin prisa, sin el gesto impaciente de esperar su
turno, provocando así la confianza para que le terminaran contando más
de lo que habían pretendido.

Se detuvo un instante frente a la puerta de la sala de reuniones, la que
daba al pasillo interior, respiró profundamente.

II. La sala

Manel le esperaba dentro, de pie junto a la cristalera que separaba la
sala de descanso de la de reuniones propiamente dicha. Tenía esa media
sonrisa tan propia de él, como si nunca se preocupara. Alrededor de sus
ojos, que no en su frente, tenía esas arrugas de reír mucho, y un cuerpo
corpulento pero cuidado, de jugar al pádel los sábados, y el lunes
contarlo con más entusiasmo del merecido.
— Ya pensaba que te habían abducido en el trayecto— dijo, mirando al
patio. — Los González nos esperan. Tenemos cinco minutos, café
incluido.

Sin ningún esfuerzo aparente vestía de forma impecable: la corbata
anudada, los zapatos impolutos … Era la imagen de la formalidad que
tanto apreciaban sus clientes.

— Espero que esta vez sea un caso tranquilo, que no nos encontremos
con complicaciones que en principio no sean las aparentes. — Nicolás
removía el café con la mirada perdida.

—¿Qué íbamos a encontrar?— la sonrisa de Manel no pareció
tranquilizar a Nicolás.

III. La llamada

La reunión, como Nicolás temía, se alargó hasta bien entrada la tarde.
Vertidos, permisos caducados, la letra pequeña de una concesión firmada
sin leer… Nicolás cerró la puerta del despacho, se sentó frente a la
mesa y marcó el número de Juliette.

A algunos kilómetros de allí, en el campus Sescelades de la URV,
Juliette levantó la vista de la pantalla. Como siempre tardó en
responder, necesitaba analizar, incluso tocar el objeto para decidir su
reacción. Se levantó con la espalda recta y un movimiento preciso.

Su mesa, en la cátedra de ciberseguridad, era un caos aparente que sólo
ella entendía: dos monitores encendidos, una libreta con anotaciones,
numerosos papeles desplegados por la superficie…, cerró la libreta y
depositó el bolígrafo encima de ella.

—Dime— contestó.

—Soy yo— dijo Nicolás, con la confianza de años —¿Tienes un
minuto?.

Juliette miró el reloj analógico de su muñeca— Tengo cinco, antes de
entrar a dar la clase.

— Es sobre la misa. La del aniversario de mi tío.

Juliette bajó un poco el tono, como siempre que algo le importaba de
verdad.

—¿ Es ya esta semana?

— Este sábado. Cinco años ya.

— Cuenta conmigo — no necesito que Nicolás se lo pidiera—¿ Pasarás
a buscarme o nos vemos en la Iglesia?

— Paso por tu casa esta noche. Prefiero hablarlo en persona.

Juliette miró la pantalla, donde corrían los resultados de su análisis,
pero esta vez le importaba más la conversación del teléfono.

—Vale— dijo— Esta noche.

IV. El piso de Juliette

Llevaban años de relación, una relación de fin de semana, con horarios
dispares difíciles de cuadrar. Se sentían cómodos así, aunque Juliette
tuviera que aguantar las cariñosas indirectas de su amiga Tecla.

Aceptaba esa mezcla de curiosidad y reproche que se permiten las amigas
de hace mucho tiempo.

Nicolas llegó ya muy tarde, con una botella de vino que quedó sin abrir.
Sentados en el sofá Nicolás apoyaba sus codos en las rodillas, mirando
un punto fijo de la alfombra. Juliette sentada a su lado sobre sus
piernas recogidas en el sofá le miraba, con esa precisión de analista
con la que observaba todo.

—¿Cómo llevas lo del sábado?

—Bien— pero sabía que esta escueta contestación no le bastaba a
Juliette — o no lo sé, después de cinco años me sorprende que todavía
me afecte tanto.

— Era tu padre de facto, Nicolás. Aunque nunca usaras esa palabra para
referirte a ello.

Él no la corrigió, sabía que tenía razón. Su tío no solo se había hecho
cargo de él a la muerte de su madre. Durante veinte años había sido la
única figura estable de su vida.

— Tenía ocho años cuando murió mi madre— aunque era consciente que
Juliette tenía que saber la historia de memoria, continuó, la necesitaba
verbalizar— Un accidente, mientras investigaba algo relacionado con su
trabajo. Nunca me explicaron más. No había nada más que explicar según
me dijeron.

— Y tu tío te crió solo.

— Sí lo hizo él solo. Óptico, soltero, gay en una ciudad pequeña donde
entonces eso todavía se susurraba pero no se decía. Sin hijos propios en
el horizonte, se encontró con un sobrino al que cuidar. Si estaba
preparado o no, no lo sé, simplemente lo hizo.

Juliette le puso la mano en el antebrazo y con mirada de ternura
permaneció en silencio.

Nicolás soltó una pequeña y leve risa— Me enseñó a ver las cosas de
cerca. Es gracioso, toda la vida la pasó detrás del foróptero graduando
la vista. Y a mí me ha llevado media vida comprender su clarividencia.

—¿Por eso no te habló nunca de tu madre?

Nicolás se calló dejando pasar unos segundos.

— Nunca. Ni una palabra, ni siquiera al final, cuando ya sabía que se
iba. No sé si era el dolor, torpeza o que no sabía cómo hacerlo. —
Tras un breve pausa, miró a Juliette — Pero no estoy seguro de que
solo fuera eso.

—¿Qué quieres decir?— preguntó Juliette acercándose.

— No lo sé— su tono sonó a sincero— es una sensación que tengo
desde hace muchos años. Creo que su silencio no era vacío, que se
guardaba algo.

Se quedaron así un rato, en silencio, solo con la luz de la lámpara del
rincón. Amortiguado se percibía el ruido de fondo de la ciudad, al otro
lado de la ventana.

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Me parece exquisita tu forma de escribir. Entiendo que dices que es tu primer novela pero, ¿has publicado algo anteriormente? Tu escritura se lee como alguien con perfecto conocimiento de lo que hace.

Como única opinión para aportar algo, porque en sí todo me parece genial.

Siento que vas un poco rápido, creo que nos diste mucha información de muchos personajes en muy poco tiempo, pienso que eso se podría ir descubriendo poco a poco. Pero no conozco el resto de la novela, quizá tiene que ser así porque tienes mucho más que contar.

En fin, me parece buenísimo. Yo perfectamente compraría tu novela.

Te agradezco tus comentarios, no estaba seguro de la calidad de mis escritos. Procedo del campo de ciencias. He de poner mucha información porque el libro es intenso, son 109000 palabras, y tres tramas intercaladas. La intriga comienza ya en el segundo capítulo de 81 en total

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