Me gana la nostalgia cada día, y me gano hoy, te extraño por haberte considerado mi hermano, y me tenés escribiendo constantemente por este formato solo porque me haces falta.
Pero no hecho de menos tu actitud que me hizo odiarte y menospreciarte, sino, tú verdadero tu, el cariñoso, el amiguero, el alegre, el feliz y el enamorado de nuestra amistad que siempre publicaba algo hermoso con respecto a nuestros momentos vividos uno junto al otro…
Me parte verte actuar tan normal, mandándome cosas referentes a nuestra amistad, de lo leal que sos, que darías todo y más por mi. Cuando fuiste vos, sí, fuiste vos, quién desencadeno este desastre…
Te odio, pero te quiero más de lo que te odio.