Tengo 15 años y he escrito un relato sobre mi padre

Hola, me llamo Luis y tengo 15 años. He escrito un relato sobre mi padre, y me gustaría que alguien se tomase el tiempo de leerlo y de darme su opinión, pues no tengo a nadie cercano a quien hablarle de esto. Muchas gracias si has entrado (porque esto no creo que lo lea nadie) y voy a dejar por aquí mi texto, que no es muy largo. Agradecería que nadie me lo plagiase en ningún sitio, pero esto es una preocupación menor.

“Su padre era el típico padre de familia que ha sacrificado su individualidad por el bien común de su estirpe. Trabaja toda la noche en un trabajo que le doblega el físico, duerme por las mañanas, se levanta a dar de comer a sus amos, vuelve a dormir y se ocupa de asuntos familiares hasta que vuelve a ponerse el mono azul de aquella multinacional y desaparece. Pero su mujer hace mucho tiempo que ha dejado de pensar en él como el ser amado, y ha sustituido sus sentimientos por él en una simple rutina interminable. Tiene dos hijos sensibles, a los que siente que no conoce pero por los que vive, hijos que ya no pueden verle. Se percibe como la tuerca que mantiene unido el engranaje de aquella familia, cuyos miembros sólo piensan individualmente, justificando su enorme soledad con excusas baratas que ni él mismo se cree. ¡Cuánto tiempo hace ya, cuando quería ser escritor! La novela realista, la que explica las vicisitudes del barrio con tanta fidelidad, era la que aspiraba a escribir. Pero no era bueno. Sus sentimientos estaban tan arraigados a su ser que era incapaz de arrancárselos y aplastarlos con las palabras en la hoja en blanco. Nació su primer hijo, que le trastocó la vida pero le otorgó un sentido por el que luchar. Esa criaturita, tan, tan pequeña, que con la edad consiguió clavarle la puñalada trapera que es la indiferencia. Cuando se te rebelan los hijos… se olvidan de lo que sacrificaste por ellos porque nunca fuiste capaz de contárselo, y cuando podrías, se van para siempre de tu lado, de aquel pecho peludo que guardaba tanto amor y tanto dolor. Una vida vivida para otros, pero que repetirías una y otra vez. Porque la claridad que otorga la vejez es la de saber que has sido amado, sin haberte podido parar a enterarte.”

Mil gracias a todos.