Saludos, soy nueva en la comunidad. Comparto un corto relato y agradeceré cualquier tipo de comentario, opinión, sugerencia, etc .:
" Cada tarde, sentado en su vieja butaca junto a la ventana, observaba en soledad cómo los robustos árboles del parque, con sus ramas extendidas, exhibían sus cobrizas y ambarinas hojas. Hojas en senectud, que al marchitarse, caían planeando lánguidamente sobre la hierba, como ceremoniosos danzantes en un silencioso ritual de despedida. El día, bañado por una luz brumosa y fría, poseía esa cualidad onírica de dulce melancolía, tan característica del otoño. Los rayos de sol que se filtraban entre las nubes plomizas, luchando por no ser opacados, acariciaban su rostro con tibia calidez, acentuando sus arrugas y dotando a sus facciones de un resplandor casi celestial. El fresco y límpido aire de esta estación, junto a sus colores terrosos, siempre despertaba en él recuerdos del pasado, provocando profundas emociones de añoranza y pérdida. Mientras las primeras gotas de lluvia hacían acto de presencia, trayendo consigo un fuerte aroma a tierra mojada, y las horas raudas transcurrían, intuyó que la parca a su encuentro corria. Y, cerrando los ojos, arrullado por el rumor de la lluvia, en un sereno adiós el anciano se dejó llevar con la misma placidez que aquellos … últimos días de otoño."
Mi opinión sincera. Primero, separar un poco las frases y dejarlo respirar. Segundo. Yo veo senectud en un texto y, por mucho que esa palabra exista, dejo de leer. Igualmente no es mi estilo, pero a quien le guste ese tipo de lectura te podrá dar una opinión mas fuerte.
A mí me ha gustado. Me ha parecido bonito, delicado.
Estoy de acuerdo con cambiar algunas palabras y con que pueda sonar un poco atropellado, pero en general me parece muy bien.
Hola! Me gusta tu criterio. Efectivamente, estilo Capullín, que suele ser justo lo que necesitamos.
¿Te puedo enviar algún relato? Muchas gracias 
Hola . Gracias por tu comentario y tú sinceridad. Estoy de acuerdo en que " senectud" no es una palabra muy acertada.
Gracias cotton por comentar. Intentaré seguir vuestros sugerencias.
Mil gracias, Sergio.
Te cuento. Tengo varios relatos. Te paso el menos elaborado, que no me convence demasiado.
Ya me dices.
Exhausta, Flor ultimó su dilatada jornada mientras las escasas fuerzas tiraban de sus pupilas tratando de aguantar la pantalla, para poder encontrar un viaje por Internet y auto-regalarse una escapada relax donde fuera, fuera de temporada.
Sola, sólo tenía por condición dejar lejos el stress al que había estado sometida las últimas semanas. Tan cansada estaba, que no le apetecía ni el mero trabajo de buscar las vacaciones. Le dañaba hasta el brillo de la pantalla. No estaba para comparar ofertas, bah. Sólo buscaba calma.
Pero le resultó fácil. En poco tiempo y poco dinero, no le costó hacerse de inmediato con un vuelo inminente a Lanzarote. Ya se imaginaba dejando las tensiones atrás, tras una apacible brisa de mar. Respiró y apagó al fin el portátil, contenta. Lo tenía. Era perfecto. Salía mañana.
Cogió todas las pertenencias posibles que le cabían para toda una semana. Qué lujo. Se veía allí. Estaba preparada.
Y sin darse apenas cuenta ella, allí llegaba, con todos sus bártulos, en una playa que además de bonita de por sí, por vacía, en noviembre, resultaba paradisiaca.
Sin embargo, ni ella ni nadie podía estar preparado para lo que estaba a punto de acontecer. En la desolación que se convirtió aquél idílico paisaje costero en cuestión de segundos. Primero escuchó gritos, luego algunas sirenas.
Y se escenificó ante ella la pesadilla en forma absoluta de desesperación. Se vio obligada a observar cómo un cayuco luchaba. Contra viento y marea, literalmente.
Aquélla barcucha tambaleante, se bandeaba al son del aire que azotaba ahora sin piedad. Mientras, en su interior, unas cuantas figuras extenuantes luchaban por alcanzar la orilla y la vida, al vaivén de las sacudidas del también agitado océano, que parecía manejarlos a su despiadado antojo. Era como la lucha del mismo mar en furia, arremetiendo contra ellos. David contra Goliat.
Flor se sintió entonces muy estúpida ante sus gafas de sol, la gorra y el arsenal de cremas que llevaba consigo, puesto que aún en la distancia, podía observar la piel demacrada de aquellos pobres inmigrantes, acartonados ante el moho y la humedad. Esas horribles circunstancias extremas, que hacían estragos en los cuerpos de los niños más pequeños. Dios mío. Niños. Pequeños.
Ante eso, ahora le parecía también exagerado el haberse equipado de la mini nevera para tomar entre baño y baño de sol, tal como le entregaron amablemente en la recepción del hotel todo incluído. “Picnic de bienvenida”, decía. Mientras, a saber el tiempo que llevaba en ayunas aquella pobre gente. Sí, gente. Tan personas como ella, claro.
Ella se movió cual marioneta, acercándose. Como si su propio cuerpo autómata y ansioso por hacer algo, le hubiera guiado hasta la misma orilla. Tan cerca estaba, que alcanzó a leer los nombres en las camisetas de los voluntarios: Diego y Rodri. Dos atléticos socorristas que comenzaron decididos a sacar esas pobres almas del destartalado barcucho. Lo hacían con cuidado y respeto, pero a la vez con prisa, claro, y a Flor le recordó la escena, que Dios le perdone, a cuando va con sus amigas al mercadillo, a sacar las prendas de oferta del fondo del montón de una roída caja de cartón. Qué pena. Algunos cuerpos temblaban de frío. Otros, sencillamente, ya habían dejado de temblar.
¿Por qué no se iba a su hotel y dejaba de castigarse como testigo improvisada de aquella infamia?
Muy al contrario, cada vez más se acercaba, hasta alcanzar la nitidez, oídos y vista esta vez, en el llanto de un bebito extenuado. Que, muy a pesar de todo, estaba gritando. ¡Verdadero milagro! La delicada vida de un cuerpecito inocente, luchando por sobrevivir a las puertas de la muerte.
Sin vacilar, ése impulso que la llevaba, le hacía querer tomarlo entre sus brazos, y llevar a aquellos agrietados labiecitos el agua que tan bien por supuesto ella llevaba, tan provista de todo, como de imparable espíritu de ayuda, ahora mismo.
Pero un:
-”No puede pasar, señora”
Le anunciaron aquéllos chiquillos voluntarios. La playa seguía tan idílica como desierta, en ese mes en el que pocos afortunados, o desgraciados, visto lo visto, viajaban. Sólo estaban los tres, como un trípode, tratando de sostener aquel terrible espectáculo.
-“Vamos”, dijo ella.
Es la única palabra que le salió a Flor mientras dejó escapar el llanto por sus mejillas. A la vez, se derramó el agua de su botella y la ilusión entera del viaje que hasta ahora, creía merecido.
Pero ahora ya no sabía ni cómo sentirse. Ya no podía permitirse bañarse en el mismo mar, que ahora percibía como el cruel asesino que de un zarpazo sacudió la esperanza y aireó la pobreza extrema.
Los chavales recogieron. Seguían tan dispuestos como atentos. Qué bien se apañaban.
Sin embargo, ella se sentía inútil, no podía hacer nada. Se marcharon. Flor se había quedado como tal. Estaba marchita, pasmada, paralizada.
-”Vamos”, volvió a decirse, mientras emprendía, despacito, la vuelta a casa. No podía dejar de pensar en eso.
No podía ahora mismo, pensar en nada.
El relato en si, esta bien. Es decir, tiene una coherencia en el relato y cuenta una historia. Ahora bien, hay cosas que corregir.
*Aquí: Exhausta, Flor ultimó su dilatada jornada mientras las escasas fuerzas tiraban de sus pupilas tratando de aguantar la pantalla, para poder encontrar un viaje por Internet y auto-regalarse una escapada relax donde fuera, fuera de temporada.
Puedes usar otras palabras para darle mas fuerza al relato, pero sobre todo esos dos fuera juntos.
*Podría ser: autorregalarse una escapada de relax a cualquier lugar del mundo, fuera de temporada. Es para que mas o menos te hagas una idea.
*En la siguiente: Sola, sólo tenía por condición dejar lejos el stress al que había estado sometida las últimas semanas. Tan cansada estaba, que no le apetecía ni el mero trabajo de buscar las vacaciones. Le dañaba hasta el brillo de la pantalla. No estaba para comparar ofertas, bah. Sólo buscaba calma.
Lo mismo, podrías usar:
*Sola, su única condición…
Luego en esta frase igual: En poco tiempo y poco dinero, que podría ser: en poco tiempo y con una oferta realmente barata. Si analizas tranquilamente el texto, te darás cuenta.