¿Escribir en español neutro?

Hola. Soy de Buenos Aires y hablo el español rioplatense, y ,me ha pasado que alguien ha leído mi libro fuera de Argentina y ha dicho que está mal escrito, pero no está mal, es como hablamos aquí, diferente. Como por estos parajes no hay mucha cultura de ebook, y yo publico en Amazon, me estoy planteando escribir mis próximos libros en español neutro, qué opinan???¿Alguien más en la misma situación?

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¡Hola, @Lis! A medida que crezca tu público internacional, en mi opinión, sí deberías buscar el español neutro precisamente para potenciar una mayor base de lectores. Ten en cuenta la tendencia que indica el Instituto Cervantes, «México es el país con más hispanohablantes, pero […] dentro de dos o tres décadas ese país será Estados Unidos». «España solo representa el 10%». Ya que somos hispanos y compartimos idioma ―el segundo idioma nativo más hablado, usado por 580 millones de personas― además de otras tantísimas cosas, debemos aspirar a llegar a ellas, más en un escenario global como el actual, ¿no crees?

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Sí, es lo que pensé, además he hecho muchas traducciones al español nuetro, así que no me va a costar mucho. Gracias por la respuesta

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¡Un placer, @Lis! ¡Mucho éxito!

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Hola Lis. A mi personalmente no me entusiasma para nada el castellano neutro. Yo creo que un aspecto esencial de un escritor es exponer y nutrir con su obra la cultura a la que pertenece. Mi experiencia personal lo ratifica: Yo escribo en castellano argentino y me publica una editorial de Barcelona, y tuve la inmensa suerte de tener un editor que no dudó un instante en publicar los textos tal como los escribí, sin intentar “españolizar” ni “neutralizar” nada, ni siquiera las expresiones en lunfardo. Los lectores agradecieron y premiaron esa decisión.
Por otra parte, si nos tuvimos que “comer” tanta literatura como la de Charles Bokovski traducida a un slang español insufrible, bien pueden los demás hispano-parlantes aceptar una dosis de lunfardo porteño legítimo.

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Sí, es otra opción, sin duda. Lo cierto es que, muchas veces, tendemos a pensar que el éxito solo se expresa con un elevado número de ventas, y tampoco es así: ¿es mejor una obra que le ha cambiado la vida a una persona u otra que la leyó muchísima gente pero de la que luego ya nadie se acuerda? Ahí lo dejo.

En torno al tema del hilo, se me ocurre también una tercera, mixta: que el narrador use el español neutro y los personajes se expresen con sus peculiaridades. Eso le daría también un valor añadido además de credibilidad y una muestra de dominio sobre el lenguaje.

En fin, que todo es relativo; depende siempre de los objetivos, motivos e intención con los que se escriba un libro el elegir un cauce determinado. Eso es lo bonito también, el poder elegir y la diversidad. ¡Abrazos para ambos!

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Hola Lis. Yo también soy argentino y escribo en argentino. Me gano la vida escribiendo así, y el 70% de mis ingresos vienen de España, con lo cual queda demostrado que no es un impedimento. Sin embargo, sé que hay lectores que no me leen porque les resulta muy rara la forma en la que hablan mis personajes y el narrador.

Eso sí, admito que hago un esfuerzo consciente para escribir lo más “neutro” posible, sin traicionar a la naturaleza de lo que escribo. Estas son mis reglas:

  1. Si mi personaje es argentino, entonces nunca dice nada que no diría un argentino (no dice “coger” para decir "agarrar).
  2. Si hay dos formas de decir algo y una de ellas es más “global” pero no suena rara en boca de un argentino, uso esa. Por ejemplo, entre “suelo” y “piso”, siempre uso “suelo”. Entre “coche” y “auto”, siempre uso auto.

Con esto, he logrado que muchos de mis lectores me digan que mis libros tienen un “sabor” argentino pero que eso no dificulta la lectura. Por otro lado, jamás ningún lector argentino se quejó de que el lenguaje es “raro”, así que creo que encontré el término medio justo :slight_smile:

¡Un abrazo!

PD: Recuerdo que una vez, en Barcelona, le pregunté a un librero si alguien se había quejado de que “La noche de la Usina” (Premio Alfaguara de Novela, que después se hizo una película con Darín) estuviera escrito en Argentino, y me dijo que nunca :slight_smile:

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Sí, sería otro modo de encararlo desde un modelo mixto. Lo dicho: hay diferentes opciones. Supongo que, lo mejor y más cómodo, es que cada uno use la que más se adapte a su voz narrativa, que eso también es importante; confiere personalidad propia y reconocible a los textos.

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También depende del género y del público. En erótica creo que pega más el neutro tirando a español de España. A mí las editoriales (que son españolas) solo me publican en neutro. Pero entonces no puedo escribir historias que se desarrollan en el Río de La Plata. Cuando escribo una de ese estilo, la autopublico.
Y cuando escribo en neutro, tambien siento que no las puedo ubicar en ningún sitio conocido de España o América. Una autora uruguaya poniéndose en la piel de una protagonista española, perdería frescura en los diálogos. Una vez lo solucioné haciendo que ella fuese una argentina que vivía en Barcelona, y se esforzaba en hablar como ellos (con muchos fallos), pero pensaba en “argentino”. Últimamente me decanté por inventar un país y varias ciudades, lo que me permite ciertas licencias. Como ponen más arriba, un modelo mixto con un toque personal, a mí me resulta.

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A mí no me gusta el español neutro (en todo caso, para un libro de recetas o algún texto instrumental).
Considero que los matices regionales dan mucho mas colorido al texto, me permiten imaginarme mucho mejor la situación, los personajes. Es como si desde las palabras pudiese tener una pintura más exacta de la situación.

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Gracias por todas las respuestas, muy bueno este foro y que tantas personas estén dispuestas a colaborar. Creo que voy a seguir como hasta ahora con algo mixto. Abrazo a todos!

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¡Buena fortuna en tu escritura, Lis!

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En mi caso personal, si empiezo un libro y tiene demasiados giros locales lo abandono. Leer para mí es un placer, no un esfuerzo. Entre el español neutro y un español con un montón de localismos hay muchos pasos intermedios. Hay libros en los que he disfrutado de este tipo de expresiones locales porque no eran muchas y las entendía fácilmente, pero otros…

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Sí, el tema tiene más miga de lo que parece: habría que determinar muy bien el público para el que se escribe. Por ejemplo, en mi caso, si optara por el registro informal del español en mi ciudad, Coruña, estoy seguro de que nadie fuera de la localidad me entendería porque ningún diccionario, ni siquiera la RAE, recoge esta forma de habla:

Esto de estar en el kel es una ful.

Mientras que en español formal, neutro, sería:

Esto de estar en casa es horrible.

Hacerlo del primer modo, aunque nunca se sabe qué puede pasar, en teoría tendría menos lectores potenciales al ser mínimo su alcance natural; pero eso no quita que también pudiera ser interesante hacer una obra enfocada a ellos en exclusiva ―y, de hecho, alguna hay, y a los coruñeses nos hace mucha gracia; pero apenas son conocidas fuera de aquí por motivos obvios―. Por eso decía antes que depende de los objetivos, motivos e intenciones que se tengan decantarse por una opción u otra. «En la variedad está el gusto», o eso dicen al menos jajaja

¡Pasad buena tarde!

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Creo que uno no debe traicionar su idioma. En todo caso después se puede adaptar un libro pero yo no apostaría jamas por escribir en neutro.

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Yo escribo en rioplatense a no ser que mis personajes no sean argentinos, y siento que no les haría justicia si en estos casos les quitara lo que los hace argentinos.
Pero sí me ha pasado de recibir más quejas por mis libros narrados en neutro que los en rioplatense (con una novela de hace unos cuantos años). Me dijeron que parecía una traducción mal hecha! :roll_eyes: Por eso, para adaptar un libro a neutro es necesario un buen corrector de estilo que pueda dejarlo bien, ya que hay cuestiones que quizá no manejamos y lo estaríamos haciendo más bien de forma intuitiva.
Lo que sí sugiero en los libros en rioplatense es no abusar de términos demasiado coloquiales en la narración, para que quede lo más suavizado posible, y sí usar el voseo en diálogos.

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Eso es exactamente lo que hago yo con mis libros y la aceptación es bastante buena (por parte de lectores de todo el mundo).

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Hola,

Como varios habéis planteado, cada quién escribe en base a sus ideas, contextos y objetivos personales. En mi caso opto por el español neutro -salvo en el habla de algún personaje- para que todo sea entendido, máxime cuando explico asuntos técnicos, tácticos o estratégicos sobre armas, batallas o preámbulos históricos.

Cuando un oyente escucha uno de mis episodios o lee uno de mis ensayos o novelas, no quiero que a un cierto punto de la escucha o lectura se salga de la narración pensando que tal o cual palabra es un venezolanismo o un italianismo. Y si bien la familiaridad que los años ha creado entre mis seguidores y yo hace que ese desliz no les importe, yo lo considero una gran falta.

Dejando atrás los escritos sobre historia militar y pasando a la ficción y los personajes, os contaré algo que me pasó. Primero debo decir que las novelas (en dos semanas publicaré otra) también están escritas en español neutro. Y, aunque los diálogos también están escritos así, la «regionalización» de los personajes la logro con su actitud, con sus nombres, con las anécdotas que ellos mismos comentan durante sus intervenciones y -esto tiene relación con el tema del hilo- con la inserción de unos pocos pero muy estratégicos localismos o extranjerismos escritos en cursiva tal y como manda la RAE. Pues bien, a los pocos días de publicar mi primera novela recibí un airado correo de un oyente que la había comprado. Era un gallego, de Santiago de Compostela, que se había enfadado porque yo había colocado al personaje gallego como miembro de una familia que se dedicaba al contrabando.

—¡El tópico de siempre! —escribió— La continuaré leyendo solo porque eres tú —agregó.

Imaginaros como quedé. Era uno de los primeros comentarios que recibía…

Días después abrí otro correo. El oyente y ahora lector me pedía un encuentro inmediato porque ardía en deseos de comentar la novela.

—Si quieres voy para Santiago —respondí.
—¡No! Voy yo para Coruña. Nos tomamos un café en la estación y luego regreso porque tengo turno de tarde.
—Vale…

Más tarde, en la cafetería de la estación, el apasionado lector me dijo que el personaje que más le había gustado había sido el gallego:

—¡Lo clavaste! Es un gallego al cien por cien. Y te lo digo yo que nací en las Rias Baixas, igual que Roi…

De gustibus non est disputandum decían los romanos. Y con razón, porque todos podemos escribir como nos plazca y, siempre que lo hagamos bien, lograremos complacer a nuestro público.

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Redondeando el cuento anterior, el galleguísimo Roi saltó de las páginas de mi novela a las páginas de un libro de cuarto de la ESO cuando otro oyente y lector, editor de libros didácticos, me pidió una pequeña anécdota sobre su actividad como contrabandista de minerales raros. El texto fue hecho ad hoc a pesar de que allí dice ser un extracto. El objetivo del tema es hacer ver a los estudiantes lo rápido que pueden subir los precios cuando un bien escasea.

Quién sabe, tal vez alguno de vuestros hijos haya aprendido ese concepto económico a través de un personaje creado por un colega de foro… :wink:

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¡Anda! Pues no sabía que eso era español neutro, Esteban. Yo me he leído los libros y escucho el podcast y he de decir que no noto nada raro. Si ese es el objetivo; cumplido, sin duda.